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La fiscalía pide 10 años de cárcel para el «expapa» de la iglesia palmariana y su mujer tras el asalto violento

La fiscalía ha pedido una condena de 10 años de prisión para el «expapa» de la iglesia palmariana, Ginés Jesús Hernández; y para su mujer, Nieves Triviño, tras el asalto violento que ambos protagonizaron a citadas instalaciones situadas en El Palmar de Troya. De esta forma quiere resolver los presuntos delitos de robo con violencia e intimidación y las lesiones causadas a un sacerdote palmariano.

Los hechos, que ocurrieron el 10 de junio de 2018, se encuentran en manos de un juzgado de Utrera. Según ha publicado Diario de Sevilla, el escrito de conclusiones de la fiscalía pide para la pareja tres años y nueve meses de cárcel para el delito de robo con violencia e intimidación en casa habitada, cuatro años y tres meses por un delito de lesiones, y otros dos años por otro delito de lesiones, apreciando la circunstancia de agravante de disfraz, al ir encapuchados. Además, el ministerio público reclama que se prohíba a los acusados acercarse a la iglesia palmariana durante ocho años y al sacerdote agredido durante un período de nueve años. A todo ello suma la petición de que indemnicen a los lesionados con 5.605 y 27.368 euros por las lesiones causadas y las secuelas.

En cuanto al sacerdote palmariano que se vio implicado en este asunto, la fiscalía ha pedido su absolución. Estaba acusado de dos delitos de lesiones al «expapa» y su mujer, pero estima que concurre en su caso la circunstancia eximente de legítima defensa.

Según narra el ministerio público, los dos encausados, «previamente concertados y guiados por el ánimo de hacerse con el dinero proveniente de la recaudación de la Orden Cristiana Palmariana», se dirigieron a El Palmar de Troya a bordo del vehículo marca Volkswagen.

Ginés Jesús, por su condición de «expapa» del citado colectivo, era «conocedor de sus horarios y rutinas», de manera que sobre las 6.30 horas ambos accedieron a las instalaciones donde residen los miembros de la iglesia palmariana, tras franquear un muro perimetral valiéndose de una escalera telescópica.

Una vez en el interior del recinto, el fiscal considera que «aguardaron ocultos» hasta las 16.30-17.00 horas, momento en el que «sabedores de que la puerta» que da acceso a dependencias del monasterio permanecería abierta, se introdujeron en la zona en la que se ubica la imprenta y habitaciones de los superiores.

El «expapa» y su mujer, con el propósito de evitar ser identificados, «vestían ropas negras y ocultaban sus rostros con pasamontañas» y, según el fiscal, portaban además un arma blanca tipo navaja, una mochila de color negro en cuyo interior habían dispuesto dos caretas de payaso, bridas, cinta americana, dos alicates y una palanqueta, entre otros. El ministerio público considera que ambos habían planeado valerse de estos efectos «en caso de ser necesario, bien para neutralizar la resistencia de personas que se interpusieren, bien para facilitar sus propósitos depredatorias».

Entre las 17.30 y las 18.00 horas, encontrándose los encausados en la habitación que sirve de imprenta, fueron «sorprendidos» por un sacerdote palmariano, momento en el que Gines Jesús, «esgrimiendo la navaja y con el ánimo de menoscabar su integridad física, se dirigió al mismo iniciándose un forcejeo entre ambos en el que el sacerdote, si bien intentó esquivar los pinchazos, resultó herido en el costado y extremidades».

De manera simultánea, Nieves Triviño se unió a la agresión esgrimiendo un martillo que encontró y con el que alcanzó en la cabeza del sacerdote quien, en el transcurso de la disputa, ante la precipitación de «los ataques que estaba sufriendo, inminencia y objetividad del peligro que su vida corría dada la patente inferioridad en la que el empleo de armas y objetos contundentes contra él dirigidos le situaba, temiendo por su vida y tras lograr arrebatarle la navaja a Ginés», le asestó una puñalada a la mujer del «expapa» en el costado, golpeándole acto seguido en la cabeza, de ahí que el fiscal le aplique la eximente completa de legítima defensa.

El sacerdote logró accionar la alarma de la estancia, hecho que provocó que instantes después acudieren al lugar varios religiosos. Uno de ellos fue abordado por Nieves Triviño quien, esgrimiendo el martillo, se abalanzó sobre él haciéndolo a continuación Ginés Jesús.

Así las cosas, el primero de los sacerdotes, «testigo presencial del acometimiento del que estaba siendo objeto su compañero, temeroso por ello de la vida y la integridad física de éste, y guiado por el ánimo de evitar a persistencia de nuevos ataques del agresor que pudieran acabar con su vida, se hizo con la navaja que se hallaba en el suelo y asestó una puñalada a Ginés Jesús, alcanzándole en el costado, propinándole varios puñetazos para neutralizar la posibilidad de nuevas agresiones», concluye el relato de la fiscalía.