Utrera y Sevilla, unidas para siempre gracias a la Virgen de Consolación

Utrera y Sevilla, unidas para siempre gracias a la Virgen de Consolación

Las ciudades de Utrera y de Sevilla están, a partir de ahora, unidas de manera oficial. La responsable de ese hermanamiento, como no podía ser de otra manera, es la Virgen de Consolación, cuya devoción lleva siglos extendiéndose más allá de las fronteras locales.

«La del barquito en la mano» ha marcado los nexos de unión entre las hermandades de Consolación de Utrera y de la Sed de Sevilla desde hace casi cinco décadas. La entronización de una pequeña imagen suya en la delantera del paso de palio de la dolorosa de Nervión marcó el inicio de unas relaciones que se mantienen desde entonces y que ahora se han hecho oficiales.

El santuario que preside la patrona utrerana ha sido el escenario que ha servido para materializar el citado hermanamiento. En el transcurso de una eucaristía, ambas corporaciones se han hecho entrega de sendos cuadros conmemorativos, al tiempo que se ha dado lectura al acta de aprobación por parte del Arzobispado.

El hermano mayor de la hermandad de la Sed, José Cataluña, recordó que en 1972, coincidiendo con el tiempo en el que Salvador de Quinta Rodríguez presidió la entidad utrerana, fue entregada la imagen de la Virgen de Consolación «que desde entonces nos acompaña, primero en nuestras salidas procesionales que hacíamos los Viernes de Dolores, y posteriormente los Miércoles Santos. La relación que entonces se inició se acentuó años más tarde, con Salvador de Quinta Garrobo como hermano mayor». Cataluña pidió a la patrona de Utrera «que este hermanamiento no sea un acto vano, sino que sirva para el bien nuestras hermandades, de la Iglesia y de la sociedad en general».

Por su parte, el hermano mayor de Consolación, Telmo Sánchez, explicó que cuando a los nuevos hermanos de esta entidad se les impone la medalla para su acceso oficial, «se lee una frase en la que se recuerda que entran a formar parte de la historia de Utrera, al ser la Virgen de Consolación un gran hito de nuestra historia». Por este motivo, «la hermandad de la Sed, a partir de ahora, pertenece también a la historia de Utrera. Y tenéis la responsabilidad de repartir el bendito consuelo por todos los rincones de Sevilla. Cuando realicéis vuestra estación de penitencia, vais a llevar un trozo de Utrera, de su historia y de su corazón, que está en Consolación».

El encargado de presidir la celebración religiosa fue el rector del santuario, Joaquín Reina, quien deseó a los miembros de ambas corporaciones «que sean consuelo para tantas personas que lo necesitan». En su homilía, dijo que «Jesús, estando en la cruz, tuvo sed, y la primera en apagar esa sed fue su Madre. Ella fue el primer consuelo para su Hijo». En este sentido, afirmó que «vivimos en una sociedad con mucha sed: sed de Dios, de valores, de fraternidad, de Iglesia, de amor, de hermandad. A los pies de tantas cruces hacen falta muchas madres que ofrezcan ese primer consuelo». Por ello animó a los presentes «a vivir como hermanos, y a que el hermanamiento que debemos hace cada día se sustente en el amor».

En la eucaristía intervino el coro sacro «Madre de la Iglesia», perteneciente a la hermandad hispalense. Además, también acudieron el presidente del Consejo Local de Hermandades y Cofradías de Utrera, el hermano mayor de la hermandad de los Muchachos de Consolación y miembros del rectorado de Consolación. Varias fotografías de familia pusieron fin a esta convocatoria, que para la cofradía nervionense ha servido como inicio de los actos conmemorativos de su cincuentenario fundacional.

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