Utrera incrementa su patrimonio histórico con la compra del edificio del Niño Perdido

Utrera incrementa su patrimonio histórico con la compra del edificio del Niño Perdido

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El patrimonio histórico de Utrera suma un elemento más que podrá ponerse a disposición de los ciudadanos. El Ayuntamiento ha formalizado la compra del edificio situado en el Niño Perdido, un inmueble del siglo XIV, emblemático para los utreranos, que de esta forma pasa a manos públicas.

Esta adquisición ha tenido un coste de 460.444 euros. Esta operación se enmarca «dentro de la política que estamos llevando a cabo a favor de nuestro patrimonio, como uno de los ejes de desarrollo económico y turístico», según ha señalado el alcalde, José María Villalobos (PSOE). Sobre este inmueble, ha afirmado que «su principal valor es contar con una sinagoga en su interior. Ahora tenemos que realizar las catas y certificaciones necesarias para confirmar que nos encontramos ante una sinagoga medieval, aunque estamos seguros por todos los trabajos previos que se han hecho». Así, ese espacio será el «eje central» del proyecto que en el futuro se acometa, ya que «estamos hablando de una de las sinagogas medievales mas grandes de España». En caso de que la comunidad científica confirme que ese rincón corresponde a una sinagoga anterior a 1492 –año en el que los judíos fueron expulsados de España por los Reyes Católicos-, sería la sexta catalogada en todo el país, junto a la del Corpus Christi en Segovia, Tránsito y Santa María la Blanca en Toledo, la de Córdoba y la del Agua en Úbeda.

El primer historiador que relaciona este espacio con su uso originario como sinagoga es el utrerano Rodrigo Caro a principios del siglo XVII: «los judíos que vivían en esta villa tenían señalado barrio que era la plaza del Altozano, junto al Hospital de la Misericordia, que en lo antiguo se llamaba Valdejudios; y dicho hospital era la sinagoga». El Hospital de la Misericordia para niños expósitos fue el segundo uso de dicho edificio que contó también con una capilla católica. Ya en el siglo XX se usó como colegio, restaurante y bar de copas.

Sobre el futuro proyecto que el gobierno local quiere desarrollar en torno a este inmueble, Villalobos habló de que esta compra era una de las prioridades, ya que se trata de una de las fincas con más posibilidades de ser puesta en valor como un espacio museístico « son muchas las posibilidades que tenemos para otorgar personalidad y atractivo a este futuro espacio cultural».

En los dos últimos años, según declaró el alcalde, se han mantenido reuniones con diferentes agentes turísticos relacionados con el turismo sefardí. En definitiva según el regidor local, « no es sino un paso más en nuestra estrategia de incluir a Utrera en la red de ciudades medias que ofrecen, tanto al ciudadano como al visitante, una rica experiencia y programación cultural».

El concejal de Urbanismo, Víctor Sánchez, destacó «la complejidad de la operación de compra, dada la naturaleza del edificio y su antigüedad. Ha habido que realizar una serie de operaciones de carácter jurídico y registral para poder culminar» la adquisición de los algo más de 730 metros cuadrados de inmueble.

De igual modo, el edil explicó que «ahora será necesario acometer un proyecto de conservación y mantenimiento del edificio, para posteriormente su puesta en valor». En este sentido, Villalobos señaló que «nos preocupa el estado de la cubierta, sobre todo de la sinagoga, y empezaremos por ahí. Además, tendremos que acometer un estudio completo del edificio, que marque las prioridades a la hora de intervenir».

En cualquier caso, el regidor local confía en «que no tarde mucho la puesta en servicio del edificio. Confiamos que en un año y medio o dos años pueda estar operativo». En este sentido, el presupuesto de 2019, a través del Fondo Extraordinario de Anticipos Reintegrables de la Diputación de Sevilla, contempla una partida para comenzar los trabajos.

La compra del Niño Perdido se suma a otras actuaciones en materia patrimonial, que se vienen desarrollando en los últimos años. Así, Villalobos recordó «la reciente y espectacular vista que los utreranos y las utreranas hemos descubierto hace apenas unos días con el derribo de las dos casas que hemos comprado en las faldas del castillo y que van a suponer un nuevo espacio para la ciudadanía de Utrera y en el que se ubicará el futuro museo de escultura al aire libre».

Además, habló de la restauración de la puerta del Sol de la parroquia de Santa María de la Mesa, devolviendo a dicha entrada un esplendor que llevaba oculto cientos de años. También se ha actuado en la parroquia de Santiago el Mayor y en los conventos de las Madres Carmelitas y las Hermanas de la Cruz. En el apartado de las iglesias, destaca también la próxima restauración del retablo mayor del santuario de Consolación en colaboración con el Arzobispado.

Por otro lado, hizo referencia a la Casa Surga, donde «ya se está trabajando en su puesta en valor, una actuación modelo que está generando mucha expectación en el sector porque son pocas las veces las que se ha recuperado un edificio casi derruido con las técnicas que estamos usando». En cuanto al futuro museo de la ciudad, indicó que «hemos presentado un proyecto al 1,5% cultural del ministerio de Fomento y, en el caso de que nos lo concedan, tendremos suficientes recursos para su puesta en marcha».

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Redacción de Utreradigital.com

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