Antonio Camino Salas: «Hay que soñar todos los días con los pies en el suelo»

Antonio Camino Salas: «Hay que soñar todos los días con los pies en el suelo»

Desde un rincón de Utrera, el que se corresponde con la zona de La Vereda, El Charco y la calle Sevilla, el utrerano Antonio Camino Salas ha conseguido, partiendo desde cero, impulsar una empresa que en la actualidad es una referencia nacional y que ha participado en una larga lista de proyectos en todo el mundo. Todavía queda algo en la mirada de Antonio de ese niño que con sólo 11 años comenzó a trabajar, a aprender el oficio de carpintero y los secretos de la herrería. Hoy, Tecade Group, la empresa que gestiona junto a sus cinco hijos, es una firma que no necesita presentación y que se ha hecho con un puesto indiscutible en el sector de los puentes metálicos y «offshore» -construcción de plataformas petrolíferas-.

Cuando empezó a hacer sus primeros pinitos en la profesión, de la mano de Manolo Benavides, cobraba «tres duros» como salario, y pronto se especializó en la reparación de los molinos que se usaban para moler la aceituna, para pasar posteriormente al sector de la herrería y la carpintería metálica. Durante casi dos décadas trabajó para una empresa, con la que dio el valiente paso para la época de viajar a enclaves como Panamá, Argelia o Togo, conociendo de primera mano los mercados extranjeros.

Es en 1986 cuando da el paso de fundar su primera empresa, Talleres y Montajes Camino, en primer lugar en lo que eran las antiguas instalaciones del polvero San Pedro, en la avenida María Auxiliadora, y dedicándose en sus inicios principalmente a los tubos que iban destinados a las desmotadoras de algodón. Sus ganas de progresar, de seguir adelante y el empuje de sus hijos hicieron que poco a poco estas instalaciones se quedaran pequeñas. Se trasladó a la Carretera Amarilla, primero a una nave de 3.000 metros cuadrados, a los que se sumaron después dos nuevos enclaves de 2.000 y 5.000 metros cuadrados, que también se tornaron insuficientes. La envergadura de los trabajos que desempeña su empresa lo llevaron a trasladarse a Los Molares porque, como explica Antonio, «en aquel momento no había en Utrera el suelo industrial disponible que nos hacía falta, y con la llegada de la Expo 92, teníamos muchísimo trabajo». Así, en la actualidad Tecade Group dispone en Los Molares de 25.000 metros cuadrados y 60.000 en el Puerto de Sevilla, lo que da la medida del nivel de su producción. Una empresa que, dependiendo de los pedidos que tenga que atender, hay épocas del año en la que llega a contar hasta con 600 trabajadores.

Tecade Group ha colaborado en la construcción de estructuras y puentes situados prácticamente en todo el mundo, entre los que destaca el puente sobre el río San Lorenzo en Canadá, el puente de la Constitución de 1812 en Cádiz, varios proyectos en Glasgow (Escocia), varias pasarelas para el metro de Sevilla, el puente que formó parte del circuito de Fórmula 1 de Valencia o dos puentes en Córdoba. «Nunca pensé que iba a llegar a donde hemos llegado, siempre he sido emprendedor y atrevido, ésas son las fuerzas que me han empujado», cuenta Camino.

Antonio siempre ha sido un gran amante de las tradiciones de su pueblo y ha tratado de colaborar tanto con las hermandades como con las obras solidarias que se han puesto en marcha. Ha sido hermano mayor de la hermandad del Rocío entre 2000 y 2006, terminando la construcción de la casa-hermandad en la aldea almonteña, sentando las bases para la consecución de la sede en Utrera de la hermandad que ahora está viendo la luz y propiciando varias mejoras en la carreta del simpecado. También es muy destacada su afición al fútbol siendo, junto a Pepe Miñán, el presidente de la peña sevillista «Joaquín Caparrós».

Antonio disfruta de su día a día de manera tranquila y sosegada, llevando a cabo una destacada labor empresarial, jalonada por una trayectoria marcada por los éxitos y los grandes proyectos, que ha servido como argumento para que el Club Rotary Sevilla le haya concedido el galardón de «Sevillano del año».

Con la perspectiva que le dan los años, y el hecho de que en la actualidad el día a día de la empresa lo gestionan de manera directa sus hijos, Antonio tiene muy clara cuál debe de ser la receta del éxito para una persona que quiera poner en marcha cualquier idea: «hay que ser trabajador, formal, no ser envidioso, hacerlo todo con ilusión y soñar todos los días con los pies en el suelo, soñar no cuesta dinero».

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