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Los trabajadores alertan de que la gestión del hospital de Utrera «compromete la salud» de los pacientes

Los trabajadores del hospital de alta resolución de Utrera han alertado de que la gestión que está realizándose en dichas instalaciones «compromete la salud» de los ciudadanos de Utrera, Los Molares, El Coronil y El Palmar de Troya. Citan como motivos de esta situación «el aumento de la carga asistencial debido al incremento de usuarios del hospital», frente al «descenso en la estabilización de las plantillas».

Hace un mes que estos profesionales se manifestaron para denunciar el problema que sufre esa infraestructura sanitaria. Sin embargo, desde el comité de empresa han lamentado que «a los gestores del hospital poco parece importarle las movilizaciones de su personal y sus súplicas, porque en el tiempo transcurrido tras la concentración, lejos de tratar de acercar posturas con las reivindicaciones más que justas de sus trabajadores, siguen empecinados en mantener sus arbitrarias decisiones».

Ante esta situación, han anunciado una nueva concentración de protesta para el 6 de noviembre. A esa convocatoria han invitado a los usuarios del hospital, ya que, «en definitiva, nosotros somos profesionales por vocación y es nuestra vocación poder atenderles en las mejores condiciones, que en este hospital están bastante comprometidas».

Los afectados han criticado que la postura de la dirección «la han retorcido aún más». Como ejemplo citan «la decisión de nuestros gestores de imponer a los médicos de urgencias los días en que debían cogerse las horas de sus reducciones de jornada por cuidados de hijos, es decir, estos trabajadores vieron con asombro cómo la empresa les dijo que en adelante sería la propia empresa la que les pondría los días en que debían cuidar a sus hijos».

Los representantes de los trabajadores se han mostrado «impotentes e indefensos ante esta pésima gestión, que sigue sin dar solución a la sobrecarga laboral que mantienen los trabajadores en aquellos servicios cuyas cifras asistenciales así lo evidencian, como es el caso del servicio de urgencias y hospitalización». El comité de empresa ha pedido reiteradamente el aumento de la plantilla para reforzar ambos servicios (enfermeros, técnicos en cuidados de enfermería, celadores y administrativos), «pero los gestores hacen oídos sordos».

Desde que el hospital abrió sus puertas «ha habido un aumento tanto en la destrucción de empleo como en la realización de contratos precarios». Los trabajadores no entienden «cómo no se puede tener un turno de 12 horas en las mismas condiciones que el SAS. Las condiciones laborales que impone la empresa en la negociación colectiva implican que los trabajadores tienen que estar localizados y a disposición de la empresa gratuitamente en sus días de descansos, y a su vez impone turnos con horarios de salida a las 11 y 12 de la noche».

Según denuncian los afectados, han visto cómo sus condiciones «han empeorado a pesar de la tan deseada devolución de nuestra presidenta de Andalucía de la jornada de 35 horas». Asimismo, han dicho no entender «por qué no podemos disponer, tras la recuperación de los recortes del 2012, del derecho recogido en el convenio colectivo de disponer de un día más de vacaciones por cada seis años trabajados; ni tampoco por qué tras aplicarse las mejoras del consejo de gobierno para todos los empleados públicos, a los trabajadores de esta agencia se les discrimina sin poder disfrutar del permiso de paternidad y de la reducción de jornada por accidente o enfermedad».

A todo ello se une la situación del antiguo vertedero de quirófano, que «ha pasado a ser la nueva sala de estar del personal». En palabras del comité de empresa, «no tenemos claro si nos toman el pelo o se ríen de nosotros. En esa reducida sala, en la que no caben ni tres personas sentadas, se han almacenado las bolsas de basura que se quitan tras cada intervención, también se almacenan en esa sala los contenedores de residuos químicos, citostáticos, residuos punzantes y los residuos no clasificados por la policía mortuoria, hasta que se llenan los contenedores y se envían a destruir. También ahí hemos fregado las cuñas y botellas tras su uso».