El Cuchara, el decano del cante flamenco de Utrera

El Cuchara, el decano del cante flamenco de Utrera

Actualmente es el decano del cante, ya que con 89 años recién cumplidos, Antonio Peña Otero «El Cuchara de Utrera», sigue demostrando su arte y talento encima de los escenarios. La Bienal de Flamenco de Sevilla se ha rendido recientemente a sus encantos tras disfrutar con su protagonismo en la propuesta escénica «La savia del tronco» que, bajo la dirección de su nieto «Pitín hijo», ha tratado de defender una vez más la posición de Utrera en el mundo del flamenco.

Y es que «El Cuchara» representa a esas estirpe de cantaores y cantaoras que posicionaron a Utrera en el mundo del arte flamenco, representa a esa Utrera que poco a poco se ha ido extinguiendo en la que era posible encontrar momentos únicos en prácticamente cada esquina. En este espectáculo presentado en la Bienal, Antonio aparecía representando la figura del patriarca, en una propuesta escénica en la que compartía cartel con nietos, biznietos y biznietas.

«Ahora mismo no hay nadie más mayor que yo que esté en activo», comenta el utrerano, que ha recogido el testigo de la longevidad en el cante que durante tantos años ostentó el inolvidable Curro de Utrera. «El Cuchara» ha disfrutado como un niño con su participación en la Bienal, asegurando que «no creía que iba a estar tan bien, afortunadamente Dios me dio fuerzas y me ayudó, he actuado muchas veces en la Bienal, pero en ninguna ocasión me he encontrado tan bien como este año».

Apresar la esencia de un personaje tan rico en matices como «El Cuchara» es ciertamente difícil, porque su vida, así como sus andazas en los escenarios, darían para construir el argumento de varias novelas. Cuando tenía sólo 11 años comenzó a hacer sus primeros pinitos en el cante, actuando junto a su hermano Juan en algunos bautizos, donde asegura que «no cobrábamos, como mucho nos daban un poco de vino y agua».

Pronto, Perrate de Utrera –un cantaor con el que Antonio conectaría y al que siempre admiró- se fijó en él, y comenzó a actuar con mayor frecuencia en las diferentes fiestas que se organizaban en la época. Al principio sólo cobraba unas cuatro o cinco pesetas, hasta que poco a poco fue demostrando su buen hacer y, como él mismo explica, «ya comenzaron a pagarme a mí directamente los señoritos».

La propuesta artística de «El Cuchara» siempre se ha caracterizado por el disfrute hecho flamenco y el cante por fiesta. Pronto se sintió como en su casa en lugares como la Feria de Sevilla y su nombre se asoció rápidamente con la fiesta imparable hasta las tantas de la madrugada. «Yo mandaba en la Feria de Sevilla, a los artistas los tenía a todos esperando para cantar», afirma rotundamente el utrerano. Y es que descubrió una fórmula que funcionaba y que hacía que la gente se divirtiera escuchando flamenco, acompañando su cante con su inconfundible baile que, como él mismo asegura, «cuando yo cantaba se animaba a bailar todo el mundo y las fiestas podían durar varias horas».

En estas fiestas él se convirtió en la llave para que muchos artistas tuvieran la oportunidad de comenzar a pisar los escenarios, siendo el impulsor de muchos nombres que después se harían imprescindibles en el mundo del flamenco.

A pesar de conseguir un nombre importante en el mundo del flamenco, Antonio nunca se decidió a dedicarse por entero al arte, por lo que toda su vida trabajó en el matadero municipal como matarife para mantener a su familia. Tarea que alternó durante 40 años con la de puntillero en la plaza de toros de Utrera, aunque ahora se lamenta, ya que «lo hice gratis durante todo ese tiempo y ahora nadie tiene el gesto de regalarme alguna entrada cuando hay corrida». Un desengaño que también se extiende hacia la hermandad de Los Gitanos, ya que asegura que vivió de cerca la fundación de esta corporación religiosa, y ahora «me llevo el desengaño de que cuando llega el Potaje nadie se acuerda de mí, que he cantado gratis para la hermandad en muchas ocasiones, y no me dan ni una entrada».

Por la casa de Antonio han pasado personalidades como Lola Flores y Juanito Valderrama, ya que fue testigo en primera línea de una época irrepetible en la que una pléyade de artistas elevó el arte español a las más altas cotas. Tiempos pasados que para «El Cuchara» contrastan con la situación actual que vive el flamenco en Utrera. «Actualmente veo mal la situación, ya que la gente nueva no puede escuchar cante de verdad porque no lo hay. Antes había magníficos cantaores y los que queríamos empezar podíamos ir a escucharlos y aprendíamos. Hoy sólo hay rumbas y sevillanas, a mí no me gustan los experimentos, me gusta el cante de verdad, como el que hacía Perrate, que es uno de los mejores cantaores que he escuchado», explica el artista utrerano.

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