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Los agricultores estallan y protagonizan una multitudinaria tractorada en Utrera contra la precaria situación del sector aceitunero

Los agricultores no soportan más la situación en la que se encuentra el sector de la aceituna de mesa y han decidido echarse a la calle. En Utrera lo han hecho de una forma importante, con una gran tractorada que colapsó las calles de la ciudad con decenas de vehículos y personas a pie para dar a conocer a los utreranos la problemática que están sufriendo.

Convocados por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), recorrieron las principales arterias de circulación del municipio, como La Corredera, la plaza del Altozano, la avenida María Auxiliadora,… Haciendo sonar sus bocinas, llamaron la atención de cuantas personas se encontraban a su paso, para denunciar las «fatigas, penas y calamidades» que pasan, como puso de manifiesto el secretario de Formación de UPA Sevilla, Juan Parra. Uno de los principales motivos que provocan esta situación se encuentra en el «precio inmoral que cobran los agricultores por la recolección de las aceitunas de verdeo».

La tractorada que recorrió Utrera este jueves se suma a otras iniciativas similares previstas en Dos Hermanas, Morón de la Frontera, Aznalcóllar, Los Palacios y Villafranca,… La localidad utrerana «es uno de los municipios claves en la producción de la aceituna de mesa, y algo había que hacer ante los abusos que sufren los agricultores, que ya no aguantan más y han estallado».

Según indicó Parra, los afectados reclaman «un precio justo Queremos que la administración y los empresarios se pongan de acuerdo y establezcan un precio justo, porque llevamos tres años sin que se haga». Y es que, como recuerda UPA, «no se cubren los costes de producción», mientras los consumidores «pagan hasta un 800% más por el mismo producto ya transformado en la tienda». Un ejemplo de ello comentan lo ocurrido el año pasado, cuando los gastos generados para producir un kilo de aceituna gordal se situaron en torno a 1 euro, mientras que la industria pagó al agricultor por ese kilo unos 65 céntimos. Por tanto, los productores arrastran unas pérdidas que les hacen plantearse si coger la aceituna, reservarla para moler o, directamente, dejarla tirada en el suelo.