Sin candidato a hermano mayor en la hermandad sacramental de Santa María

Sin candidato a hermano mayor en la hermandad sacramental de Santa María

La historia se repite en otra corporación religiosa de Utrera. La hermandad sacramental de Santa María de la Mesa se ha visto obligada a suspender las elecciones que tenía programadas para el 7 de octubre, al no haberse presentado ninguna candidatura.

Esta situación ha llevado a la entidad cofrade a plantear al Arzobispado de Sevilla una prórroga de un año de la actual junta de gobierno. De esta forma, se quiere abrir un período de reflexión en el seno de la hermandad, para intentar que en los próximos meses se organice un grupo de personas que dé un paso adelante y se ponga al frente de esta histórica institución que va camino de los cinco siglos de existencia.

Por otro lado, a lo largo de este año de prórroga, la corporación quiere plantear una modificación de sus actuales reglas. Según ha explicado a Utrera Digital el hermano mayor, Sebastián Florido, las normas en vigor plantean una antigüedad mínima de 15 años para poder ocupar los cargos de hermano mayor, teniente de hermano mayor, secretario y mayordomo; y de 10 años para el resto de cargos de la junta de gobierno. «Nuestra intención es reducir ese requisito y acercarlo a lo que se plantea en el resto de hermandades, y así poder facilitar la participación de los hermanos», ha indicado.

Finalmente, existe el deseo de organizar una junta auxiliar en la que estén presentes algunos miembros de la hermandad que hayan tenido vida activa y con responsabilidades en ésta o en otras cofradías. Así, pretenden que pueda aportar ideas que sirvan para encauzar el futuro de esta importante corporación religiosa utrerana.

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “Sin candidato a hermano mayor en la hermandad sacramental de Santa María

  1. Pedro G dice:

    Y esto irá a peor.
    Obviando el contexto religioso, en el que no quiero entrar, es mas que evidente que cada vez formar parte de una Hermandad o Asociación supone mas implicación, cada vez mas tramites para cambiar aunque sea una sola bombilla, papeleo y mas papeleo, responsabilidades civiles e incluso penales de los miembros en diversas cuestiones, no está retribuido y sujeto siempre a las críticas de aquellos que no quieren trabajar pero no pierden el tiempo en dejar pasar cualquier error.
    Y además, en estos casos, aparte de todas las obligaciones civiles, sujeto al mandato del Palacio Arzobispal y del sacerdote de turno que puede estar a favor o en contra de este tipo de celebraciones, y por tanto inmiscuirse sobremanera en su vida diaria, siendo de facto el que «manda», y dejando a la posible junta de gobierno como los que deben trabajar y pagar facturas, pero poco mas.

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