Relación entre deporte y felicidad

Relación entre deporte y felicidad

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El ejercicio tiene grandes beneficios no sólo sobre nuestro cuerpo, si no también sobre nuestra mente (sobre nuestro estado mental y emocional). Cuando practicamos deporte segregamos unas endorfinas, que no son más que unas sustancias que nos provocan un cierto placer. Es decir, que practicar deporte nos hace más felices, al igual que cuando ganamos una apuesta o disfrutamos de Juegging Bono De Bienvenida que nos regala hasta doscientos euros.

Sin embargo, los últimos estudios han demostrado que no todas las actividades físicas estimulan de la misma manera la liberación de endorfinas. Todo apunta a que un trabajo de alta intensidad ayuda a generar una mayor liberación de endorfinas y, por ende, una mayor felicidad de felicidad una vez que hemos terminado con el esfuerzo.

Hay un estudio que demuestra que la liberación de endorfinas es proporcional al nivel de esfuerzo y a la duración del mismo. Podemos sentirnos mucho mejor después de habernos sometido a un entrenamiento intenso, y de corta duración, aunque también podemos sentir felicidad si el esfuerzo ha sido de intensidad moderada, pero de larga duración.

Por lo general, aquellas actividades que nos hacen sentir más felices son aquellas que generan estrés en el organismo. Y es que el organismo, en respuesta  las mismas, libera endorfinas. Por esta razón, los ejercicios de alta intensidad, o de larga duración, son aquellos que incrementan la concentración de ácido láctico en el organismo. Generan una mayor sensación tras el esfuerzo que hemos hecho, y esto es un camino directo que nos lleva a producir hormonas que nos conducirán a la felicidad.

Pero conviene tener mucho cuidado, ya que también existe la adicción al deporte (también conocida como vigorexia). Es un trastorno que cada vez tiene una mayor repercusión en nuestra sociedad. Viene a decirnos que el individuo se obsesiona con la práctica del deporte, pudiendo estar entre 4/5 horas diarias sin parar, y llevando un control muy estricto sobre la alimentación.

La máxima preocupación de estas personas es desarrollar sus músculos. Pero, por más que lo hagan, todavía se seguirán viendo débiles y poco atractivos, lo que les obligará  seguir entrenándose y así iniciar un bucle que parece no tener.

Este tipo de trastorno es muy habitual dentro del fisicoculturismo, aunque no todas las personas que lo practican tienen que padecerlo. Existen ciertas señales de alarma cómo el desarrollo de una obsesión por la figura, baja autoestima, utilizar el deporte como única forma para obtener placer, etc.

Siempre y cuando se haga con precaución, hacer deporte puede ser muy satisfactorio.

Redacción

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Redacción de Utreradigital.com

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