- Utrera Digital - https://www.utreradigital.com/web -

Jesús González Oliva, tres décadas conquistando los paladares utreranos

Cuando Jesús González trata de viajar en el tiempo para recordar cómo fue su infancia en la calle «La Fuente» de Utrera, apenas encuentra esos momentos en los que todos los niños salían a la calle para jugar al fútbol o bailar el trompo. Al intentar llevar a cabo este ejercicio, la imagen que acude a su memoria es la de su primer trabajo, vendiendo cal en un establecimiento utrerano. Eran otros tiempos, en los que los niños pasaban a ser hombres en un abrir y cerrar de ojos, cambiando el juego por un trabajo.

Con solo 14 años, este utrerano dejó el colegio para comenzar a trabajar en la «Venta Castillo», un lugar en el que asegura que «entraba a las siete de la mañana y algunos días terminaba a las once de la noche». Fue su primer contacto con el duro mundo de la hostelería, aunque a lo que se dedicaba principalmente era a fregar vasos. Jesús protagoniza uno de esos meritorios casos en los que una persona conoce el oficio desde abajo y aprendiendo de todos con los que se encuentra en el camino, termina convirtiéndose en una referencia.

Este utrerano trabajó en el bar «Las Columnas» y posteriormente en «El Túnel», el establecimiento donde comenzó a realizar sus primeros pinitos en la cocina, un espacio que ahora domina a la perfección. En 1988 su vida daba un cambio y, de la mano de Ángel Álvarez, entró a formar parte del conocido restaurante «La Brasa», sin lugar a dudas uno de los templos gastronómicos de la localidad que en la actualidad sigue forjando su leyenda gracias a Carlos López, quien entró como pinche de cocina para ayudar a Jesús y que en la actualidad dirige este establecimiento.

Jesús González no sería el cocinero que es en la actualidad si no se hubiese cruzado en su camino una persona muy recordada en Utrera como fue el chef José Castro, quien regentó en su día el restaurante «Papillon» y que abrió los ojos a muchos profesionales de la cocina en Utrera, introduciendo métodos, ingredientes y recetas propias de la gastronomía francesa. Jesús no perdía detalle de todo lo que salía de las manos de Castro, quien fue capaz de abrir sus horizontes culinarios. «Cocinamos muchas veces juntos, aprendí mucho de él y, sobre todo, sigo poniendo en práctica las salsas que él me enseñó», explica el cocinero de La Brasa.

Uno de los principales argumentos para el éxito que ha tenido en las últimas décadas este restaurante y Jesús como cocinero ha sido no sucumbir a las diferentes modas y tendencias que dominan la gastronomía en la actualidad. Bajo la batuta de Jesús, la cocina de La Brasa ha mantenido una misma línea, basándose siempre en las recetas tradicionales y en las mejores materias primas. Como es lógico hay platos con los que los cocineros disfrutan más en su elaboración que con otros, por lo que el utrerano asegura que sus platos favoritos para preparar son «el bacalao a la vizcaína, el solomillo utilizando diferentes salsas o la merluza a la crema de pimiento rojo, aunque quizás el plato que más éxito ha tenido en las últimas décadas es el solomillo con nata y champiñones, lo piden mucho».

Existe una especie de mito que indica cómo los cocineros, debido a la gran cantidad de horas que pasan entre los fogones, terminan tan cansados que ni siquiera quieren probar sus propios platos. Una creencia que confirma Jesús, al asegurar que «las primeras veces que hago una receta la pruebo para comprobar que todo está en su sitio, pero cuando va pasando el tiempo ya no los pruebo, en la cocina se te quitan las ganas de comer y algunas veces no te das cuenta hasta que te entra hambre».

A lo largo de los últimos 30 años, miles de familias utreranas han pasado por las instalaciones del restaurante La Brasa y han disfrutado de los mejores platos que salen de las expertas manos de Jesús, quien ha cocinado también para famosos como Miliki, Carlos Herrera, numerosos futbolistas o el Dúo Sacapuntas. Se trata de un utrerano que disfruta con su trabajo, un enamorado de la cocina al que sus horas en el restaurante no le dejan tiempo prácticamente de nada más a lo largo del día y quien asegura que «me encuentro muy a gusto en La Brasa, aquí llevo 30 años y aquí me voy a jubilar. Es curioso, porque el actual jefe, Carlos López, estuvo conmigo de pinche en la cocina durante doce años, por lo que nos conocemos perfectamente».