Inés Arrimadas, la otra voz de Ciudadanos

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En la política, como en la vida, deben ser bienvenidas las jóvenes generaciones, porque en ellas están el símbolo del cambio y la apuesta por el futuro. Inés Arrimadas, la joven jerezana, de treinta y seis años, afincada en Cataluña, donde su partido fue el más votado, con  ella a la  cabeza, tiene las ideas muy claras y su figura asciende, día a día, como Atenea, la diosa de la sabiduría y protectora de Atenas. La universalidad de Arrimadas tiene su origen en la playa gaditana de la Caleta; allí, donde la voz de Carlos Cano y la letra de Antonio Burgos la elevaron al olimpo de la vida, convirtiendo a Cádiz en la Habana con más salero. Sensible, perseverante, luchadora, tenaz, inteligente y con un  encanto dilecto, aquello que los franceses llaman charme, su figura es un poema entre Tarifa y Tánger, entre Sanlúcar y Chiclana; en donde la brisa es esa rima que hizo que el recuerdo buscara las sílabas, antes y después, en aquella puesta de sol, que no sabemos bien si es más gaditana que habanera. Más española que cubana. Entre una y otra orilla; no obstante, en el mismo universo del Atlántico.

Inés Arrimadas, dulce y guapa, como las ninfas de Garcilaso, con esa voz ática, que parece la música de Mozart y el piano de Chopin o de Richard Wagner, inspira y otorga a la política española y catalana ese misterio lírico, entre Lou Andreas Salomé y Greta Garbo, en la memoria de los instantes que dejan su huella antes que su fin. Enamorada de la libertad, su palabra es la melodía entre el saxo y el jazz, entre Billie Holiday y Janis Joplin, con Pharoad Sanders y John Zorn, como  intérpretes de la armonía polifónica, que permanece entre un Atlántico y otro Atlántico; entre un mar y otro mar. La diosa jerezana, entre El Puerto y Rota, no es Jennifer Connelly o Natalie Portman. Diana Kruger o Kate Beckingsale. Naomi Watts o Rachet McAdams. Kate Winslet o Audrey Hepburn. Catherine Zeta Jones o Sophia Myles. Kate Hudson o Julia Roberts. Pero tiene algo de Zopey Deschanel y Diane Lane. Sandra Bullock y Scarlett Johansson. Andie Mc Doowell o Julianne Moore. Rachel Weisz o Claire Forlani. Siendo ella misma, diosa jerezana, que denuncia la demagogia independentista con su dialéctica sureña y con su mirada veneciana. Entre Charlotte Rampling y Cate Blanchett. Esta lideresa (la RAE admite este femenino), que prefiere la camisa y el pantalón vaquero, enamorada de los grupos Led Zeppelin y Rolling Stones, que ama las virtudes de la vida sencilla, tiene entre sus escritores favoritos a García Márquez, a Benedetti y a George Orwell. Tres antologías de la literatura universal, cuyos textos proyecta en su oratoria ateniense, que fulge por su estilo sublime. La vida de Brian y La vida es bella son sus películas favoritas y las playas de Cádiz, desde Rota a Conil, sus predilectas. Cádiz es otro mundo en la aventura de la historia, donde Arrimadas aprendió a ver la existencia con métrica albertiana, cuando la madrugada se hace mar adentro en la búsqueda del tiempo proustiano y la odisea del destino homérico.

Los vestidos de esta joven política tienen una geometría simple y sencilla, al margen de las marcas de lujo y de los nombres famosos. Cuida su alimentación, convertida en su propia nutricionista y en cocinera que innova y crea sus particulares recetas. Donde priman las verduras, frutas y postres elaborados con sus manos de artesana. Casada con Xavier Cima, quien fuera diputado de CiU, viajó por un continente y otro con su novio de toda la vida; el cual ahora la verá entre exclamaciones y diciéndose a sí mismo: «¡Mira Inés a donde ha llegado!». ¿Puede ser vicepresidenta en un Gobierno de Ciudadanos? Por esa dirección van las encuestas.

Arrimadas, cuyo nombre, Inés, procede del griego, que significa casta, pura o sagrada, es representativo de la literatura y que universalizó el Don Juan Tenorio de Zorrilla. En el siglo XXI, el nombre lo eterniza la bella jerezana, de quien María José, inteligente y divina como Joan Fontaine, me dice que vista lo que vista a la inspiración responde. El blues, el jazz, el rock and roll y el indie rock, cuando la vida transcurre y gira de un presente a otro presente y se versifica el sentimiento. Ambas manos en los bolsillos de los vaqueros azules como una cow-woman, gafas de sol Cat-Eye, luciendo su sonrisa en Instagram y dando el «sí quiero en Jerez»? Suena Paint it black. Inés Arrimadas lleva una camiseta de the Rolling Stones. Y alguien dice: «Los viejos roqueros nunca mueren». ¿O no, María José? Fue como el flashback de la historia en la intimidad de su silencio, cuando no hay más preguntas que hacer.

Manuel Peñalver

 

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

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