Alfredo Luzardo, un utrerano de adopción que forma parte del equipo de veterinarios de la Real Maestranza de Sevilla

Alfredo Luzardo, un utrerano de adopción que forma parte del equipo de veterinarios de la Real Maestranza de Sevilla

El mes de abril es un momento de trabajo muy intenso para el utrerano de adopción Alfredo Luzardo, quien desde el año 2000 forma parte del equipo de veterinarios que trabaja en la Real Maestranza de Sevilla, que en este periodo del año celebra su ciclo de festejos taurinos más importante. Alfredo nació en Las Palmas de Gran Canaria, pero en 1983 recalaba en Utrera, una ciudad en la que ha permanecido durante las últimas tres décadas y que ha sabido transmitirle su amor al mundo del toro bravo.

Realizó sus estudios en la Facultad de Veterinaria de Córdoba, y tras casarse con una sevillana, recaló en Utrera, donde en la actualidad es el director de la Oficina Comarcal de Agricultura (OCA). Tras su llegada a Utrera comenzó su vinculación con el mundo de los toros, ya que en aquellos momentos el puesto que desempeñaba como veterinario titular implicaba los trabajos relacionados con los festejos taurinos que se celebraban en el antiguo «Coso del Arrecife».

La labor de profesionales como Alfredo es fundamental para la correcta celebración de las corridas de toros. El equipo de veterinarios realiza junto a los ganaderos y al empresario de la plaza el señalamiento de los toros en el campo, ahí es el momento en el que se realiza la primera criba, mientras que posteriormente se realiza el reconocimiento y aprobación oficial en los corrales de la plaza.

«No somos ni los buenos ni los malos, somos funcionarios y nos debemos a la normativa. Tenemos que velar para que el espectáculo se desarrolle dentro de lo que marca la normativa y que los animales se encuentren en las condiciones morfológicas y físicas adecuadas. Hay que reconocer los toros según el encaste y sus características, cada toro es distinto», explica Alfredo.

Este año Alfredo está viviendo la que supone su decimonovena feria de abril, un puesto para el que es nombrado de manera directa por el Delegado del Gobierno según la baremación que ejecuta el Colegio de Veterinarios. Al preguntarle por algún momento que recuerde con especial cariño de estas casi dos décadas, no lo duda ni un segundo: «El año 2011, cuando por primera vez se indultó un toro en la plaza de la Maestranza, «Arrojado», y yo lo viví en primera persona en la presidencia de la plaza, es algo que me quedo para mí».

«Soy torista, me sé de memoria todas las ganaderías que participan en la feria, pero no todos los toreros que están anunciados. Cuando llegué a Utrera tuve la suerte de conocer a una persona fundamental para mí en este mundo, como fue Luis Saavedra -mayoral de los Guardiola-, una persona que era un auténtico libro abierto y que me supo transmitir muchos conceptos fundamentales en este mundo», asegura Alfredo.

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