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El colapso judicial lleva la supuesta agresión de Finito de Córdoba y su cuadrilla en Utrera al borde de la prescripción

En abril de 2011, el torero Finito de Córdoba y tres miembros de su cuadrilla se vieron implicados en un altercado en Utrera, tras participar en una corrida de toros. Dos jóvenes –en aquel entonces, de 23 y 28 años- denunciaron una agresión, que trajo consigo la incoación de un proceso judicial por varios delitos y faltas de lesiones. Sin embargo, el colapso de los juzgados ha traído consigo la prescripción de parte de la causa, y que el resto vaya camino del mismo destino.

Finito de Córdoba

El abogado que está defendiendo a los jóvenes, José Rojas, ha recordado que el asunto fue incoado por el juzgado de primera instancia e instrucción número 1 de Utrera. No fue hasta casi tres años más tarde cuando se inició el procedimiento, que fue derivado al juzgado de lo penal número 10 de Sevilla en octubre de 2016, aunque no fue notificado hasta febrero de 2017. Desde entonces, el caso sigue sin novedades, y sin ni siquiera señalarse la fecha para el juicio. Por este motivo, el propio letrado ha presentado un escrito ante el juzgado para reclamar mayor celeridad y que la tramitación del expediente no se paralice ni se demore más tiempo.

En todo este largo proceso judicial, la falta de vejaciones a la que se enfrentaba Finito de Córdoba ha terminado prescribiendo. Por su parte, los tres acompañantes del torero están acusados de dos delitos de lesiones y una falta de lesiones, que va camino de llegar al mismo final si el expediente sigue el mismo ritmo.

Los hechos se remontan al 10 de abril de 2011, cuando Finito de Córdoba participó en una corrida de toros en Utrera. Al término del festejo, cuando los diestros se estaban retirando del coso en una furgoneta, un aficionado utrerano, A.G.G., formuló una serie de comentarios negativos acerca de la actuación que el torero había llevado a cabo. Lo que se pudo escuchar en aquel momento fue una frase parecida a «Finito ha estado hoy fatal, no tenía ni donde esconderse». Es en ese momento cuando, al parecer, de la furgoneta bajaron A.M.C. (mozo de espadas), D.M.L. (que en ese momento no formaba parte de la cuadrilla, pero viajaba en el vehículo) y J.M.N.C. (banderillero) y la emprendieron a golpes con dos hermanos (A.G.G. y L.G.G.) y un amigo de ellos (J.M.R.).

A causa de lo sucedido, ambos hermanos tuvieron que ser ingresados en el sevillano hospital Virgen del Rocío, mientras el amigo requirió ser atendido en el hospital de Utrera. En concreto, A.G.G. sufrió una herida en el pabellón auricular derecho, de la que le costó recuperarse 17 días; L.G.G. necesitó puntos de sutura para la curación de sus lesiones y una herida en el labio inferior; y J.M.R., sufrió una contusión facial y una herida superficial en la zona interna del ojo izquierdo.