La huella de Da Vinci llega hasta Utrera

La huella de Da Vinci llega hasta Utrera

Tras los gruesos muros de la parroquia de Santa María de la Mesa se esconde una de las obras artísticas más importantes que se pueden admirar en Utrera. Es un cuadro pequeño, de apenas un metro cuadrado, pero en él se plasma todo el espíritu del Renacimiento italiano, gracias a lo que fue capaz de crear el pintor italiano Bernardino Luini (1480-1532), el que es considerado por los especialistas como uno de los continuadores más destacados de la senda marcada por el gran Leonardo Da Vinci.

La portada de la iglesia utrerana es en sí misma una de las obras arquitectónicas más destacadas de toda la provincia sevillana, pero aquellos que se queden solo con este detalle y no franqueen sus puertas, se perderán uno de los secretos más importantes que guarda el templo local, el cuadro «La Virgen con el Niño, San Roque y San Sebastián», un cuadro que por la entidad de su autor debería estar en alguna de las pinacotecas más grandes del mundo, ya que los cuadros de Luini se encuentran en museos como la National Gallery, el Louvre o el Hermitage, pero que el azar quiso que se quedara en Utrera. En la actualidad se encuentra colgado en una de las paredes del despacho parroquial de la iglesia.

La pregunta que se han hecho muchos historiadores en las últimas décadas es la siguiente: ¿cómo pudo llegar este cuadro tan valioso hasta Utrera? A pesar de que se han puesto en marcha diferentes investigaciones, todavía no hay ninguna teoría definitiva. «Lo más probable es que el cuadro fuera traído a Utrera por la familia Montes de Oca, una familia potentada de la localidad, con muchos recursos que hacía numerosos viajes a Italia y en uno de ellos pudieron traerse el cuadro», explica el historiador local Javier Mena.

En los últimos años, el cuadro siempre ha estado ubicado tras los muros de la iglesia de Santa María de la Mesa, aunque su lamentable estado de conservación provocara que prácticamente pasara desapercibido, haciendo que muchas personas pasaran delante de él sin darse cuenta de la calidad de la obra ante la que estaban. Tras una completa restauración ejecutada por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico en 2011, en la que se invirtieron más de 20.000 euros, la luz volvió al cuadro, devolviéndole todo su esplendor y después de estar expuesto durante algún tiempo en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, el cuadro volvió a su emplazamiento habitual.

«No hay duda de que estamos ante la obra pictórica más importante que hay en Utrera e incluso me atrevería a decir ante uno de los cuadros más valiosos de toda la provincia sevillana», apunta el propio Javier Mena. El cuadro, que fue pintado en el año 1521, representa a la Virgen sosteniendo con sus dos manos al Niño, que está apoyado en sus rodillas tratando de coger el bordón que porta San Roque. A la derecha de la Virgen es posible ver a San Sebastián, mientras que un examen cuidadoso de la obra nos lleva a intuir en el fondo una especie de colina poblada de árboles, coronada por un castillo.

«En una palabra, esta pintura de la parroquia de Santa María de Mesa es una de las más significativas y, seguramente, menos conocidas de la rica colección de obras pictóricas que se conservan en las iglesias de la diócesis de Sevilla», explica Fernando García Gutiérrez, el delegado Diocesano de Patrimonio Cultural de la Archidiócesis de Sevilla.

Hasta que no tuvo lugar la restauración de la obra por parte del IAPH, el cuadro de Luini era un gran desconocido para la gran parte de la población utrerana, que no tenía ni idea de que en la iglesia de Santa María se encontrara un cuadro de estas características. Tras la restauración fueron muchos los que se interesaron por poder ver esta obra de cerca, pero aún hoy son muchos los utreranos para los que la obra pasa desapercibida.

Es la única obra de Bernardino Luini que hay en toda Andalucía, un artista que nació cerca de la localidad de Luino, de la que toma su sobrenombre y que es conocido especialmente por pintar los ojos de las figuras femeninas con un ligero estrabismo, por lo que esta manera de pintarlos ha pasado a la posteridad como «ojos luinescos».

Un tesoro que guarda Utrera, un cuadro en el que muchos han visto en la expresión de la Virgen una huella palpable de la forma de pintar que tenía Leonardo Da Vinci, un poderoso motivo más de atracción para perderse por los rincones de las iglesias utreranas y seguir descubriendo sus secretos.

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “La huella de Da Vinci llega hasta Utrera

  1. Juan Rodríguez García dice:

    Me pregunto si la publicación de datos sobre el valor de este cuadro, su localización precisa y las dimensiones tan portables es previo a la confirmación de que existen las correspondientes medidas de seguridad que evitaran su robo. Es que leyendo esto a cualquiera le dan ganas de darse un paseito por Santa María cuando menos gente hubiera por allí.

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