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Una campaña «desastrosa» de recolección de la aceituna gordal de Utrera

El calor ha apretado fuerte no solo en los meses estivales, sino que septiembre en su totalidad y la primera mitad de octubre han sido prácticamente una prolongación del verano, lo que inevitablemente ha terminado afectando al producto estrella del campo utrerano: la aceituna gordal, la reina de las aceitunas por su tamaño y sabor, y que tradicionalmente se comienza a recoger a finales del mes de agosto.

Uno de los termómetros más importantes de la localidad para conocer la marcha de la campaña de verdeo, que en estos días vive sus últimos estertores es la cooperativa de economía social «Utreace», que pertenece a la cooperativa de segundo grado «Agro Sevilla» y que agrupa a muchos pequeños y medianos productores de Utrera. «La campaña ha sido desastrosa, tanto en calidad del fruto como en número de kilos recogidos, ha sido muy complicada para el agricultor», explica Antonio Villalba, uno de los impulsores de Utreace.

El calor y la falta de lluvia han provocado que se sequen numerosos pozos que usan los agricultores para regar sus campos de olivos, mientras que también ha afectado la falta de rocío por las mañanas, algo que es fundamental para que los árboles puedan afrontar refrescados las horas más intensas de los días de septiembre y octubre, que en algunos días han llegado a registrar temperaturas de hasta 35 grados. Las lluvias, que han realizado su aparición a partir de la mitad del mes de octubre, han llegado tarde y ya no han servido para salvar la campaña.

En este escenario es lógico, como explica Villalba, que «la campaña haya tenido un 40% de cantidad menos que en años anteriores y encima un 20% de ese fruto se ha quedado en el olivo, porque la aceituna no tenía las condiciones mínimas de calidad para poder sacarla al mercado». Al haber menos kilos de aceitunas, todo ello no solo afecta a la hora de comercializar el producto, sino que se reduce la mano de obra en la campaña de recogida de la aceituna gordal que, al ser un producto que aún a día de hoy se sigue recogiendo a mano, una a una, tradicionalmente ha sido una fuente de generación de empleo fundamental para la economía de Utrera.

Una complicada situación que se ha repetido también en el resto de localidades del entorno y que, lógicamente, no ha escapado al análisis de las organizaciones agrarias. Así, por ejemplo, Antonio Rodríguez, de COAG Andalucía, ha remarcado que «los precios son de ruina en las variedades que tienen más costes de producción, como es el caso de la manzanilla y la gordal. Para la manzanilla se está pagando un precio medio de 0,67 euros y para la gordal entre 0,60 y 0,65 euros por kilo, lo que significa la mitad del coste de producción, según los estudios del ministerio de Agricultura. Curiosamente, la variedad hojiblanca ha empezado a recolectarse a unos precios aceptables para el agricultor, circunstancia que no se explica ni por razones de calidad ni porque exista mayor demanda que en el caso de otras variedades. ¿Por qué ocurre esto? No lo entendemos, ni nos explicamos por qué no pasa con las otras variedades».

A los habituales retos a los que tiene que enfrentarse la aceituna de mesa ahora tiene que encarar uno más, ya que no corren buenos tiempos para la exportación de este fruto a Estados Unidos, tradicionalmente uno de los destinos más habituales de las gordales de Utrera. Una serie de empresas norteamericanas han acusado a firmas españolas de vender las aceitunas negras por debajo de su coste de producción y de recibir subvenciones ilegales por parte de la Unión Europea, lo que se conoce como «Dumping». Una polémica que se encuentra ahora en todo su apogeo y que podría afectar a todas las variedades de aceitunas porque, si estas empresas no logran desmontar estas acusaciones, el presidente Donald Trump ha amenazado con imponer unos aranceles a las aceitunas españolas un 25% superiores a los actuales, lo que sería la ruina para el sector.

El campo y los agricultores utreranos han sido capaces a lo largo de los años de vencer a los más duros elementos, aunque la batalla a la que se enfrentan ahora en Estados Unidos, en la que ya está implicado el gobierno español y la Unión Europea, aparece como uno de los nubarrones más grandes que se recuerdan. Hay que recordar que la aceituna gordal se vende principalmente en el mercado extranjero y su venta en el mercado nacional es prácticamente residual, por lo que el sector, una vez más, se enfrenta a vientos complicados.