Utrera, una ciudad con muchas barreras para las personas con discapacidad

Utrera, una ciudad con muchas barreras para las personas con discapacidad

En los últimos años se han dado pasos vitales para la eliminación de las denominadas barreras arquitectónicas: ese conjunto de elementos físicos que se encuentran en las ciudades que dificultan la vida diaria de las personas que tienen movilidad reducida. En el caso de Utrera es indudable que la localidad ha avanzado, pero ni mucho menos se pueden lanzar las campanas al vuelo ya que siguen existiendo muchos problemas tanto en las calles, como en comercios e incluso en las sedes de organismos oficiales. clinicas dental siete - marzo17

El asunto, como es lógico, se va a poner cada vez más serio, sobre todo a partir del 4 de diciembre del presente año, momento en el que entra en vigor el real decreto 1/2013 donde se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y de su Inclusión Social que obliga a la puesta en marcha de las medidas necesarias para alcanzar la «accesibilidad universal». A partir de ese momento tendrán que ser las comunidades autónomas las que velen por el cumplimiento de esta ley, por lo que se hace también fundamental la colaboración con los ayuntamientos. Todo en la vida es cuestión de perspectiva, por lo que solo hay que sentarse en una silla de ruedas por unas horas y tratar de moverse por Utrera, para comprobar al instante que la localidad está muy lejos de poder cumplir lo que promulga el citado decreto ley.

La asociación de personas con discapacidad Virgen de Consolación de Utrera, Apdis, está trabajando desde hace algunos meses para que los comercios y organismos oficiales de la localidad puedan adaptarse a todo lo que exige la ley. Por ello están realizado una campaña de información, con el objetivo de que la transición a la legalidad sea lo menos traumática posible.

Hay mucho trabajo que hacer, porque desde la propia asociación aseguran que de «casi trescientos negocios privados que hemos analizado, más de un 90% no cumplen con la normativa. En Utrera no se cumple ni de lejos lo que marca este decreto ley». Una conclusión a la que se ha llegado después de realizar estas visitas a los comercios con la ayuda de la consultoría técnica ACCEA. El principal problema que presentan la mayoría de los establecimientos analizados tiene que ver principalmente con el acceso, ya que cuentan con bordillos difíciles de salvar para personas que se mueven en silla de ruedas o con la ayuda de muletas. De la misma manera son pocos los bares y restaurantes de la localidad que garantizan el espacio suficiente en su interior para la normal circulación de las personas con movilidad reducida y también son escasos los negocios de estas características que tienen los cuartos de baño adaptados.

El asunto se complica en el caso de los organismos oficiales, ya que incluso hay edificios municipales que no cumplen de forma completa con la normativa. Es el caso por ejemplo del propio Ayuntamiento, donde según explican desde Apdis, «hay dependencias que tiene un escalón tremendo, por lo que si quiere entrar una persona con movilidad reducida es la persona que trabaja en esa dependencia la que tiene que salir para atenderla». Lugares como la Casa de la Cultura o el Área de la Mujer también están en el punto de mira, ya que por ejemplo a este último, al no haber ascensor, solo se puede acceder a través de una escalera.

Veladores y pasos de peatones

Los problemas para las personas con movilidad reducida no se acaban fuera de estos edificios, ya que persisten en las calles de Utrera. La proliferación y el crecimiento descontrolado de las terrazas de los bares provocan también dificultades de paso en determinados enclaves de Utrera, como por ejemplo la plaza del Altozano o en distintas localizaciones de La Vereda. «Desde que comenzó este mandato estamos pidiendo insistentemente al delegado de Urbanismo, Víctor Sánchez, que de una vez por todas se ponga el foco en este tema y se diseñe una ordenanza más restrictiva, pero hasta el momento no hemos encontrado respuesta», explican desde el colectivo utrerano. El problema es que verdaderamente las terrazas de algunos bares y la naturaleza expansiva de las personas que utilizan los veladores, provocan que haya puntos donde sea prácticamente imposible pasar.

Otro de los asuntos donde es necesaria una sensibilidad distinta es en la accesibilidad de los pasos de peatones, que en muchas ocasiones presentan bordillos que son difíciles de salvar para una persona que se transporta en una silla de ruedas. Este caso es especialmente sangrante, porque no se trata de problemas enquistados desde hace años, ya que el Ayuntamiento de Utrera ha habilitado dos nuevos pasos de peatones, uno en las inmediaciones de la estación de tren y otro en la avenida San Juan Bosco, ambos sin haber reparado en la eliminación del citado bordillo que trae por la calle de la amargura a las personas con movilidad reducida. «Esto no es de recibo y exigimos al Ayuntamiento de Utrera que proceda inmediatamente a realizar las obras necesarias para subsanar esta grave irregularidad», explican desde el colectivo utrerano, quienes una vez más y como han hecho desde que comenzaron su andadura en la localidad «nos ponemos a disposición de los políticos y técnicos del Ayuntamiento para colaborar, asesorar y consensuar con ellos lo que ya les solicitamos cuando entraron en el poder: un programa de eliminación de barreras dotado económicamente y con un plan de trabajo».

Con respecto al problema que se vive en estos pasos de peatones, el portavoz del gobierno, Francisco Campanario (PSOE), ha reconocido el desaguisado, explicando que «no somos perfectos, cometemos errores y tratamos de subsanarlos en la medida de lo posible. En el periodo de tiempo más breve posible se van a dejar habilitados estos pasos de peatones, esperamos que sea lo antes posible, a lo largo del verano».

Los problemas están en los comercios, bares, organismos oficiales y calles de Utrera, pero es que además las personas con movilidad reducida tienen que luchar contra un problema todavía más difícil de erradicar: las barreras que muchos ciudadanos ponemos en las calles de manera consciente o fortuita. Por ello Apdis también ha impulsado una campaña que lleva por título «Ponte en mi lugar, pero no ocupes mi plaza», dirigida a todas aquellas personas que no tienen reparos en aparcar en plazas reservadas para personas con movilidad reducida o realizan un uso indebido de las tarjetas que dan acceso al aparcamiento en estas plazas.

Por tanto, aunque la situación sea mejor que hace algunos años, siguen existiendo en Utrera muchos problemas para las personas con movilidad reducida, un asunto que es imposible atajar de la noche a la mañana, pero para el que se necesita una respuesta política contundente, dotada del presupuesto necesario y continuada en el tiempo.

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