Una utrerana recupera gracias a Facebook una pulsera que perdió hace casi 20 años

Una utrerana recupera gracias a Facebook una pulsera que perdió hace casi 20 años

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Lo que le ha ocurrido a la utrerana Teresa Ruz pone de manifiesto cómo hay ocasiones en las que las redes sociales se convierten en una herramienta que permiten dar respuesta de una manera curiosa a historias muy peculiares. Esta joven ha logrado recuperar una pulsera que había perdido hace casi 20 años después de haberla visto ahora en una fotografía publicada por otra persona en Facebook.

Esta utrerana hizo su primera comunión en 1996 y, un par de años después, perdió la citada esclava porque, como ella misma afirma, «me estaba un poquito grande». Este extravío supuso un momento amargo para Teresa, e incluso desde entonces explica que «no llevo nunca nada de oro o de valor, porque me quedó un poco de trauma después de haber perdido aquella esclava».

whatsapp cope utreraLo curioso de la historia llega cuando esta joven ve en Facebook la publicación de otra utrerana, que no ha querido que su nombre se haga público, en la que exponía una foto de la joya y buscaba a su propietaria. En dicha publicación, aseguraba que la había encontrado hace muchos años cerca de las instalaciones del antiguo supermercado Cobreros.

Teresa Ruz, con la pulsera

Teresa Ruz, con la pulsera

Lógicamente, en primera instancia le salieron muchos novios y novias a la joya que aseguraban que era suya, pero había una clave para dilucidar sin lugar a dudas que ésa era la esclava de Teresa. Y es que tenía una inscripción con la fecha en la que ella hizo su primera comunión, el 28 de abril de 1996, algo que la persona que había publicado la foto pudo comprobar sin ningún tipo de problema para quedar posteriormente con Teresa y devolverle la joya. «La verdad es que no pensaba que todavía pudieran quedar personas como ella. Cualquiera otra hubiera vendido la esclava, que además era de oro», explica Teresa quien asegura que «mi madre se ha echado las manos a la cabeza cuando le he contado la historia, no se lo podía creer». Según explica la protagonista de la historia, «ahora mismo tengo puesta la pulsera otra vez, pero no le quito ojo, todavía no me creo lo que ha pasado, espero que ya la esclava me acompañe hasta el final de los tiempos».

Pero aún hay más, porque la increíble concatenación de coincidencias no acaba aquí. La sorpresa asaltaba a Teresa cuando acudió a la cita para recuperar la esclava, ya que la persona que tenía su pulsera resultó ser la misma que adoptó hace unos dos años a un podenco abandonado en Utrera al que ella estaba tratando de buscar una familia de acogida, ya que colaboraba con una asociación en defensa de la vida de los animales.

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Redacción de Utreradigital.com

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