Multitudinario estreno sacerdotal de Plácido Díaz y Carlos Romero en Utrera (IMÁGENES Y AUDIO)

Multitudinario estreno sacerdotal de Plácido Díaz y Carlos Romero en Utrera (IMÁGENES Y AUDIO)

Tras la ordenación sacerdotal de Plácido Díaz y Carlos Romero, ha llegado otro de los momentos especiales para ambos utreranos. Ha sido la celebración de sus primeras eucaristías en su ciudad natal, algo que ha sucedido a lo largo de este fin de semana. La iglesia de San José –elegida por Díaz para este acto- y la de Santa María de la Mesa –escogida por Romero para dicha convocatoria- lucen sendas banderas blancas que recuerdan que las vocaciones de los nuevos presbíteros surgieron en dichas parroquias.

La primera misa de Plácido Díaz tuvo lugar el pasado viernes 30 en un rincón de Utrera muy cerca de su vivienda familiar, donde este sacerdote tuvo sus primeros contactos con su vocación religiosa. Ante un templo abarrotado de personas, este joven dedicó su acción de gracias a tener un recuerdo para aquellas personas que han marcado su vocación y su vida. Mostró su agradecimiento a su familia, especialmente a su madre; tuvo palabras para su abuela, sus tíos y sus primeros; para la Casa salesiana de Utrera, para la utrerana parroquia de San José y para la de Nuestra Señora de los Ángeles y Santa Ángela de la Cruz de Sevilla Este –donde ha ejercido como diácono-. También hizo referencia a su hermandad de los Gitanos, a los sacerdotes que ha conocido a lo largo de su vida –especialmente a Joaquín Reina-, al Seminario de Sevilla, a las hermandades de Utrera, a la del Rocío de Triana y a la sevillana del Baratillo. Quiso tener presentes también a las parroquias por las que ha pasado, al Ayuntamiento de Utrera y a la corporación, y a sus amigos. A todos ellos unió el recuerdo a la memoria de su padre, cuya intercesión pidió desde el cielo.

La importancia de Joaquín Reina en la vida religiosa de Plácido Díaz quedó de manifiesto cuando el joven quiso que dicho sacerdote pronunciara la homilía de su primera misa. Él recordó los comienzos del neopresbítero como monaguillo en San José y le recordó la «ardua pero fascinante tarea» que el Señor «te tiene reservada: servir a tus hermanos», para lo cual le animó a actuar «con misericordia, y así no te equivocarás». Asimismo, Reina aseguró que el nuevo sacerdote «ha sido el mejor regalo que me ha concedido el Señor. Te he enseñado lo que sabía y me has dado alegría, juventud, ilusión, ganas, renovación y continuación del sacerdocio».

Plácido Díaz y Carlos Romero, durante la consagración

Plácido Díaz y Carlos Romero, durante la consagración

Mientras los sones flamencos sirvieron para el acompañamiento musical de la celebración religiosa en San José, en la de Santa María fue una coral la que resonó bajo sus históricas bóvedas.

También acompañado por numerosas personas, Carlos Romero quiso dar gracias a Dios «porque Él haya soñado conmigo para esta tarea», al tiempo que tuvo palabras de gratitud para sus padres y su hermana, para la Casa salesiana de Utrera y para la hermandad de los Milagros. También tuvo presente de manera especial a Diego Pérez Ojeda, así como al resto de párrocos que ha conocido en Santa María –Miguel Román, Ignacio Guillén y Joaquín Reina-; al Seminario; y a sus amigos. Y concluyó encomendándose a la Virgen, especialmente a la de Consolación y a María Auxiliadora.

Uno de los principales valedores de Carlos Romero en su vida religiosa ha sido Diego Pérez Ojeda, por lo que el joven quiso que él pronunciara la homilía de esta especial convocatoria. En su intervención, recordó que el sacerdote está llamado «a servir a sus hermanos y a hacer presente el misterio de Dios». Quiso poner de manifiesto la misión del presbítero es «ser un mediador entre Dios y el pueblo en lo que concierne a las realidades divinas», para lo que «debe ser un hombre de Dios, y es algo que tiene que verse en sus actos y en su vida diaria». Asimismo, hizo referencia a las «condiciones» que debe cumplir un sacerdote, hablando de la importancia de querer a Dios por encima de cualquier cosa, de tomar la cruz de cada día, y de perder la vida por Cristo.

Ambas eucaristías culminaron con el besamanos a los nuevos presbíteros, después de que sus manos fueran ungidas por el óleo crismal durante su ordenación. Junto a ellos, además, estuvieron presentes numerosos sacerdotes, que concelebraron estas especiales misas. Y algo en lo que coincidieron ambas citas religiosas fue en su final: en las dos pudo escucharse la plegaria a la Virgen de Consolación, que popularizara Enrique Montoya.

Una vez culminados estos actos, ambos jóvenes han de prepararse para su primera misión como sacerdotes. En el caso de Plácido Díaz, ha sido destinado como párroco de San Pablo, en Trajano, El Trobal y Pinzón; y como vicario parroquial de las parroquias de San Juan Bautista y de San Roque, de Las Cabezas de San Juan. Mientras, Carlos Romero trabajará como párroco en La Puebla de los Infantes, concretamente en la parroquia de Nuestra Señora de las Huertas.

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