El último Potaje Gitano para el cocinero Pepe Méndez

El último Potaje Gitano para el cocinero Pepe Méndez

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Desde hace más de dos décadas, el utrerano Pepe Méndez se ocupa del que es, sin duda, el guiso más famoso que se cocina en Utrera a lo largo del año: el Potaje Gitano de Utrera. El último sábado de junio, el patio del colegio de los Salesianos se convierte en el escenario para disfrutar del mejor flamenco, una cita que no se entiende ya sin el famoso guiso de chícharos que prepara Pepe Méndez con la ayuda de Juan Antonio Molina.

La tarea para que el plato esté a punto comienza el día anterior al Potaje, momento en el que hay que poner en remojo los 180 kilos de chícharos necesarios, mientras durante toda la mañana del sábado varias ollas se calientan al fuego durante al menos cuatro horas. «El único secreto que tiene el Potaje Gitano es hacerlo con mucho cariño», explica Méndez.

Este utrerano ha vivido en primera persona el cambio radical que ha experimentado en los últimos años el que está considerado como el festival flamenco más antiguo de cuantos se organizan. En las primeras ediciones en las que se hizo cargo de preparar el guiso, cocinaba un potaje para unas 300 personas como mucho. Todo cambió tras el Potaje en el que se brindó el homenaje a Alejandro Sanz, en 2004, cuando desde entonces acuden al festival en torno a dos mil personas, por lo que hay que preparar un guiso de dimensiones mucho mayores. «Antes el Potaje era algo más parecido a una fiesta familiar, ahora la gente exige de otra manera», explica el cocinero.

Tener que cocinar para muchas personas no es algo que asuste ni mucho menos al utrerano Pepe Méndez, ya que durante más de cuarenta años se enfrentó al reto que suponía ser el responsable de las cocinas del colegio de los Salesianos de Utrera. En esta instalación, Méndez daba de comer a 400 personas todos los días, donde asegura que a los niños «les costaba mucho trabajo comer lentejas o chícharos, lo que más les gustaba eran las patatas revueltas con huevo y los filetes empanados».

El cocinero utrerano ha desarrollado a lo largo de los años una clara capacidad para preparar guisos de grandes dimensiones, hasta el punto de que confiesa que «me va mejor guisar para muchas personas. Cuando hago un plato en mi casa lo tengo que probar por lo menos 15 veces para asegurarme que tiene las proporciones más adecuadas de cada uno de los ingredientes».

Pepe Méndez ha pasado toda su vida entre fogones, ya que desde los 11 hasta los 20 años trabajó en uno de los bares que se recuerdan con más cariño en Utrera, el bar «La Paella». Gracias a la intercesión de Manolo Rojas y Juan Carabias, en el año 1962 comenzó a trabajar en la cocina del colegio de los Salesianos, un lugar que inevitablemente ha marcado su vida. Sus maestros en la cocina fueron Anita «la de La Paella» y Felipe, responsable de «Casa Valentín».

Cada una de las cacerolas en las que se prepara el Potaje cuenta con un guiso de doce a quince kilos, un plato que el utrerano explica que «el punto final se lo da la sal y un poquito de comino, porque el Potaje no tiene ningún secreto, solo prepararlo con mucho cariño y echarle muchas horas».

Como es lógico, cada una de las etapas vitales llegan a su fin, y el utrerano confiesa: «éste, si Dios quiere, va a ser el último Potaje que prepare. Me veo mayor y los males me están atacando un poquito, estoy operado de corazón y me ha dicho el médico que no haga muchos esfuerzos».

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Redacción de Utreradigital.com

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