Utrera se echó a la calle para acompañar a los Aceituneros (GALERÍA Y AUDIO)

Utrera se echó a la calle para acompañar a los Aceituneros (GALERÍA Y AUDIO)

La hermandad con el cortejo procesional más amplio de cuantos recorren estos días las calles de Utrera protagonizó, como cada año, la jornada del Miércoles Santo. Un total de 615 nazarenos acompañaron al Señor Atado a la Columna y a la Virgen de la Paz, en una espléndida estación de penitencia que contó con numeroso público durante todo el recorrido.

Los sones de la banda de cornetas y tambores de la Vera-Cruz de Utrera pusieron el acompañamiento musical al primero de los pasos de los Aceituneros, que estuvo exornado por cardos, jacintos, astromelias, iris, statice y freesias, en tonos morados; así como también freesias en color blanco. A los pies del Señor, completando la escena en la que Cristo está maniatado a la columna, pudo verse diversos atributos, como corona de espinas, caña, clámide, túnica bordada y camisa blanca.

Mientras, el paso de palio de la Virgen de la Paz, tras el que caminó la Asociación Musical Utrerana, estuvo adornado por freesias blancas. Además, al conmemorarse el trigésimo aniversario de la bendición de esta dolorosa, junto a la tradicional candelería también estuvieron presentes varios ramos de cera.

Precisamente uno de estos ramos confeccionado con flores de cera, de los situados más próximos a la Virgen, fue el origen de un pequeño suceso que se registró en la recogida y que, afortunadamente, solamente quedó en un susto. Esta pieza se quebró, por lo que estuvo a punto de prender fuego, aunque la rápida actuación de varios miembros de la hermandad hizo posible que no pasara a mayores.

En la jornada de mayor calor de toda la Semana Santa, dos fueron los puntos de avituallamiento que la hermandad dispuso a lo largo de un recorrido que dejó varios momentos especiales o de intensidad. Entre ellos estuvieron los que se vivieron en torno a la Virgen de la Paz, acompañada por numerosas personas en una calle tan especial para los Aceituneros como es Rodrigo Caro; o la saeta espontánea que una anciana cantó a esta dolorosa a su paso por el ayuntamiento, junto a las que interpretó el artista Abel Romano desde el balcón consistorial.

Pese a llegar a la plaza de Gibaxa con 10 minutos de retraso sobre el horario previsto, la hermandad consiguió recuperar dicho tiempo, llegando incluso con un cuarto de hora de antelación a la recogida que, como es tradicional, contó con la presencia de un numerosos público, que abarrotó el porche de Santa María.

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