Sor Rosa María Nduku, una keniata al frente de las Madres Carmelitas en Utrera

Sor Rosa María Nduku, una keniata al frente de las Madres Carmelitas en Utrera

El convento de la Purísima Concepción, conocido entre los utreranos como las Madres Carmelitas, cuenta con 17 hermanas, de las que ocho son españolas. Las nueve restantes proceden de África, concretamente una de Tanzania y ocho de Kenia. En este último grupo se encuentra sor Rosa María Nduku quien, desde hace unos meses, ejerce como priora de esta heterogénea comunidad formada por mujeres de entre 25 y 92 años.

Es la primera vez que al frente del convento se encuentra una keniata, aunque ya lleva 21 años en Utrera. En verano fue elegida para ostentar este cargo que, en los últimos tiempos, ha venido desempeñando sor María del Carmen Requena.

La nueva priora recuerda cómo nació su vocación religiosa a los ocho años, al tener como ejemplo a otra de sus hermanas, que ya era monja. Según ha contado a la revista Iglesia en Sevilla, «mi padre era pagano, practicaba algún tipo de religión tribal. Entonces mi abuela murió. Para él la muerte era un fracaso, quedó muy mal. Después de discernir con ayuda de una tía que era católica, se convirtió». Esta circunstancia influyó de manera definitiva en sor Rosa María, quien explica que «en casa no fui la única en sentir esa llamada, sino que dos de mis hermanas también la sintieron». De hecho, las tres comparten actualmente su vida en el convento de Utrera.

La primera en dar el paso fue su hermana mayor, que viajó hasta la localidad utrerana para formarse. Precisamente ella «siempre me ha guiado desde entonces». La pequeña de las tres fue la última de ellas en incorporarse al convento de la calle Ponce de León, gracias a que «mis padres siempre nos han apoyado y animado, y hoy siguen aconsejándonos».

En cualquier caso, sor Rosa María reconoce que cuando le habló de su vocación religiosa a sus padres, vivió una situación «difícil», porque «temía que la gente pensara mal, por ser en ese momento ya dos las hermanas que habíamos decidido dedicar nuestra vida a Dios».

Tribalismo, tradición y culto a la madre tierra son tres ejemplos de la diversidad religiosa que existe en el África subsahariana. En el caso del país de procedencia de la nueva priora, el 80% de la población se confiesa cristiana de mayoría protestante. Según afirma esta keniata, en su continente «hay mucha piedad» y «se despiertan muchas vocaciones».

Sor Lourdes y sor Rosa María

Sor Lourdes y sor Rosa María

La mayor parte de las religiosas que están en Utrera son africanas. Sin embargo, sor Rosa María afirma que el proceso hasta llegar a las comunidades occidentales es largo. Según ha contado a la citada publicación, «primero debes comunicarle a tu párroco que te sientes llamada y normalmente te recomienda discernirlo con alguna religiosa. Posteriormente se realiza un proceso de acompañamiento y más tarde entramos en contacto con las comunidades de destino. Se trata de un largo proceso en el cual se confirma tu verdadera vocación. Por último, el obispo avala la decisión y el traslado».

Junto a la también religiosa sor María Lourdes Larios, una lorquina que vive en este convento desde 1959, la priora explica que el convento se sustenta gracias a la venta de sus dulces. El bizcocho tradicional y los elaborados con coco, ambos realizados con recetas propias de ellas, son sus especialidades. Pero no los únicos. Pestiños, sultanas, bizcochos de limón, almendrados de chocolate, magdalenas,… son otros de los productos que salen de su cocina.

No obstante, reconocen que apenas hay ventas y que la mayoría se centra entre octubre y marzo. «Nos compran los vecinos del pueblo y estamos intentando colaborar con algún comercio de la localidad», señalan, al tiempo que destacan el apoyo que supone la muestra de dulces conventuales que se celebra cada diciembre en los Reales Alcázares de Sevilla.

Estas religiosas recuerdan que «antes bordábamos para las hermandades y cofradías de Utrera, pero eso hoy se ha perdido». Al perder esta vía de financiación, han tenido que confeccionar pulseras y escapularios que ofrecen por un donativo simbólico.

El carisma carmelita tiene entre sus elementos característicos la oración y la contemplación, el recogimiento, el silencio y la fraternidad. A todos ellos, sor María Lourdes suma uno más: el carisma fundacional. Y es que este convento acoge a otras monjas jóvenes, la mayoría de ellas africanas, para formarlas y que vuelvan luego a sus países a fundar nuevas comunidades. Según cuentan, «la primera fundación en África fue en Kenia, en 1956, y desde entonces se han creado 30 comunidades en aquel país. Ahora estamos preparando otra en Zimbabue, que ya cuenta con once monjas».

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