«La Sana», una asociación de Utrera que trabaja en recuperar bicicletas clásicas y participa en eventos vestidos de época

«La Sana», una asociación de Utrera que trabaja en recuperar bicicletas clásicas y participa en eventos vestidos de época

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Mariano e Isabel son un joven matrimonio utrerano que comparten una pasión común. Lo que comenzó como un simple arreglo de la bicicleta antigua del abuelo de Isabel se ha convertido en una afición que disfrutan de manera conjunta y que ha dado como resultado un garaje lleno de bicicletas clásicas y un armario repleto de ropas de época. Esta simpática pareja utrerana ha creado en la localidad la asociación «La Sana», formada en la actualidad por una veintena de personas y que se centra en el mundo de las bicicletas antiguas.

«Cuando cayó en mis manos la bicicleta antigua del abuelo de Isabel comencé a restaurarla, me picó el gusanillo y desde entonces no he parado de arreglar bicicletas antiguas y ponerlas en funcionamiento con sus piezas originales», explica Mariano. Han pasado ya algunos años desde que tuvo lugar esta especie de rito iniciático, el asunto ha ido prosperando y en la actualidad Mariano e Isabel tienen ya prácticamente un centenar de bicicletas. Algunas se las han regalado personas que las tenían olvidadas en el fondo de un trastero, otras las han comprado, e incluso poseen bicicletas que se las han encontrado en la basura o en la chatarra.


La pieza más codiciada de esta curiosa colección es una bicicleta fabricada en Francia en la década de los veinte, a partir de ahí poseen bicicletas de la década de los treinta, cuarenta y cincuenta. También es importante resaltar algunas bicicletas de los años ochenta, con las que aprendió a montar toda una generación y que Mariano las llama «las de verano azul». Todo ello se completa con bicicletas de carretera curiosas de los años noventa y algunas piezas interesantes y valiosas como un faro de carburo, uno de los primeros modelos de dinamos que se fabricaron, matrículas de bicicletas de los años treinta o licencias para la circulación de bicicletas que en su día expedían los ayuntamientos.

Las bicicletas que descansan en este curioso garaje, que se convierte en un auténtico campo de tesoros para los amantes de las dos ruedas, cobran vida de manera periódica, ya que la asociación participa en diferentes eventos al aire libre en los que es posible ver de cerca estos artilugios. La asociación se dio a conocer en la celebración del «Paseo en Bicicleta», que se celebra en Utrera cada 28 de febrero, pero ya han participado en diferentes eventos como la Semana Europea de la Movilidad en Sevilla o en concentraciones de vehículos clásicos.

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Allá por donde van, despiertan la curiosidad de los paseantes, que no solo se quedan maravillados por las cuidadas restauraciones que realizan, sino también porque los ciclistas van perfectamente ataviados, vestidos de época, encontrando personajes como el cura o el repartidor de la casera. Del aspecto del vestuario se ocupa directamente Isabel, con la ayuda de su amiga Meli: «Muchas personas se quedan sorprendidos cuando nos ven y nos suelen preguntar si estamos rodando una película. Los atuendos los hemos creado buceando en los armarios de nuestros padres y abuelos, toda la ropa que llevamos es reciclada, no compramos nada».

En la familia de Mariano siempre ha existido una importante afición al mundo de la bicicleta, que se ha ido trasmitiendo entre sus diferentes miembros, hasta el punto de que su hermano en la actualidad compite en ciclismo de carretera. Mariano le ha transmitido a Isabel su amor por las dos ruedas y la puesta en marcha de la asociación sirve para que numerosas familias disfruten al completo en las actividades que realizan.

«Cuando se trata de restaurar una bicicleta que en un primer momento parece solo un trasto, el objetivo no es dejarla como nueva, sino tratar de respetar como era realmente cuando se fabricó, por eso todas las restauraciones que hacemos son con piezas originales», explica el propio Mariano, quien puntualiza que «no nos dedicamos a restaurar bicicletas del público en general, pero si alguien tiene una bici en casa que quiere restaurar que se ponga en contacto conmigo y le ayudaré a encontrar las piezas más adecuadas».

Si va usted paseando tranquilamente por la calle y se encuentra a una veintena de personajes montados en sus bicicletas de la primera mitad del siglo XX y con los atuendos propios de esa época, no piense que ha caído directamente en un agujero negro, se está cruzando con los integrantes de esta curiosa asociación, donde el amor a esas maravillas de dos ruedas es el nexo común entre todos sus miembros.

Redacción

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Redacción de Utreradigital.com

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