Comité federal

Suena el despertador. Es un reloj antiguo, con geometría y perfección. Con belleza y armonía en la figura y en las onomatopeyas del tic-tac, que parecen  rimas gongorinas en la plenitud de un soneto inédito. Subo la persiana y salgo a la terraza para ver el amanecer en su esplendor nerudiano o, tal vez, albertiano. Las luces de las coches, los autobuses, las motos, las bicicletas, la gente ya en la calle y en la avenida, el color de los semáforos, el ruido y el bullicio encendiendo la primera iniciativa del día. El olor a pan, las cafeterías, el café, los desayunos, la pintura de la vida en ese inicio de las veinticuatro horas, que se suceden como páginas de la literatura de Ismael Kadaré. El sol camina entre nubes zurbaranianas o velazqueñas en los horizontes de los segundos que se pierden  en las esquinas del tiempo, como si fueran una lejanía profunda en la orilla del mar.

España amanece con el mismo semblante de la política, que finge y disimula para reconocer que la situación preocupa, puesto que los problemas se multiplican y hace falta un proyecto que dé soluciones y aparte los grises nubarrones que acechan con sus colores melancólicos a las expectativas de tantos y tantos ciudadanos. ¿Qué pasará en el comité federal del PSOE de mañana, domingo? Esta es la pregunta que bien pronto encontrará su respuesta, aunque los susanistas ya se hayan anticipado, sabiendo que  su criterio no es el de todos. Miquel Iceta, el secretario general del PSC, defiende con la dialéctica del «no es no» su oposición a Rajoy, de acuerdo en casi todo con lo que preconizaba Pedro Sánchez antes de ser defenestrado. Ha señalado que el voto negativo del socialismo catalán es inamovible, si bien ha dejado la puerta abierta a una abstención técnica. «Si no hay más remedio que investir a Rajoy, puede que con 12 abstenciones sea suficiente», ha manifestado con una decepción de significado figurado en las sílabas rotas de un verso que le es ajeno. En una reunión de diputados socialistas, presidida por Javier Fernández, el presidente de la gestora, la postura mayoritaria es a favor de la investidura. Margarita Robles, Odón Elorza y Marc Lamuá han sido quienes han discrepado. «Dos personas pueden tener la misma personalidad y seguir siendo singulares. Dos personas con el mismo coeficiente intelectual pueden diferir en cuanto a sus conocimientos y al contenido de sus memorias. ¿Cierto? Dos personas muy cariñosas pueden tener objetos de afecto completamente distintos…», escribía Jonathan Franzen en las tardes de oro que son un enigma en su símbolo.

La política  de las ideas y las ideas de la política se desenvuelven entre el carpen diem y el ubi sunt? Entre deseos y realidades, como si ambos conceptos fueran interrogaciones retóricas en los versos manriqueños de la existencia. «Todo había sido un problema de conexiones fallidas, de mala sincronización, de andar a ciegas. Siempre perdiendo la ocasión de encontrarnos por muy poco, siempre a unos centímetros de descubrirlo todo. A eso es a lo que se reduce la historia, creo. A una serie de oportunidades perdidas. Teníamos todas las piezas desde el principio, pero nadie supo encajarlas», escribió Paul Auster en esos instantes que lindan con la aurora y el ocaso, como si fueran metáforas irreversibles que buscan hasta encontrar lo que quieren. Si, después de sumar y restar, multiplicar y dividir, hay gobierno, la siguiente pregunta surge tan veloz como las internadas de Yannick Ferreira Carrasco, el extremo zurdo del Atleti, en el área del equipo rival: ¿cuánto durara ese ejecutivo? La brevedad, la fugacidad, la propia condición humana tan cercana y lejana en los altos anaqueles de la sabiduría que Gracián hizo suya en las reflexiones de la temporalidad anticipándose a Proust.

Juan Luis Cebrián y Felipe González no pudieron participar en una mesa redonda en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. La ruidosa protesta de un grupo de estudiantes lo impidió. «No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo», dijo Evelyn Beatrice Hall, y no Voltaire, como se piensa, en la límpida arboleda que habita el silencio. Un enunciado que debe debe proseguir su curso para no agotar nunca su manantial en la universidad o en la calle  con el fin de enseñarnos que discrepar con la palabra y con la sintaxis de los argumentos es el verdadero camino. «Lo decisivo de Hegel no es el Hegel de Marx y su dialéctica finita, sino la verdadera dialéctica infinita de Hegel, que todavía no se ha explorado», enunció Horst Matthai Quelle cuando los relojes de la medianoche prodigan el verbo pronunciado.

 

     Manuel Peñalver

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

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