«Hemos tenido que aguantar que un asesino se pasee por Utrera y nos insulte» (AUDIO)

«Hemos tenido que aguantar que un asesino se pasee por Utrera y nos insulte» (AUDIO)

Después de tres días de permiso penitenciario, este martes regresa a la prisión Andrés Reyes, el hombre que en 2004 asesinó a su mujer, María de los Ángeles González, asestándole 21 puñaladas. El hermano de la víctima, José González, ha contado en COPE Utrera (98.1 FM) las jornadas tan complicadas que han tenido que vivir.

Son días muy difíciles para esta familia, ya que hace dos meses han sufrido la pérdida de uno de los tres hijos que tenía María de los Ángeles, que ha fallecido al no poder superar una enfermedad. Es una situación que ha dado un macabro giro al conocer que el asesino estaba en Utrera.

La familia lamenta profundamente la falta de información que han padecido en los últimos días, ya que explican que conocieron que el asesino saldría de permiso a través de un conocido que trabaja en instituciones penitenciarias. Además, denuncian que en ningún momento se ha establecido un dispositivo de vigilancia, a pesar que se sabía que este hombre acudiría a casa de su madre, que se encuentra justo enfrente del lugar donde vive parte de la familia González.

«¿Es justo que nosotros tengamos que aguantar que el asesino de mi hermana haya estado sentado en Utrera en un bar comiendo tan campante? No sabemos por qué le han dado un permiso a este asesino. En estos días hemos recibido insultos de su madre y de su propia hermana, tenemos que aguantar que un asesino se pasee por Utrera y nos insulte. ¿Quién nos explica eso?», afirma amargamente el hermano de la fallecida.

Cabecera de la manifestación de 2004 contra el asesinato

Cabecera de la manifestación de 2004 contra el asesinato

Se trata de un miedo que ha existido desde el primer día en la familia, que en su día trató de poner los medios adecuados para que Andrés Reyes no pudiera poner un pie en Utrera cuando saliera en libertad. El problema es que ese temido momento ha llegado bastante antes de lo previsto. La familia recogió 61.000 firmas por toda la campiña para pedir lo que José llama «el destierro de este asesino, para que no pudiera volver nunca a Utrera», unas firmas que entregó al anterior alcalde, Francisco Jiménez (PA), y que ahora se pregunta que dónde están.

Los hechos han provocado que la familia de la víctima se encuentre en estos momentos en una compleja situación de desamparo y desprotección, careciendo además de información concreta con respecto al caso. «Estamos completamente indignados con el señor juez de vigilancia y con el alcalde de Utrera, José María Villalobos (PSOE), porque ni se ha puesto en contacto con nosotros, no nos ha recibido y a mí personalmente me ha bloqueado en Facebook, diciendo simplemente que él no puede hacer nada en un caso de estas características. A pesar de que el asesinato de mi hermana fue un caso de violencia de género, no nos han atendido ni en Servicios Sociales. El asesino de mi hermana no puede entrar en Utrera, porque crea alarma social y en el pueblo ha habido miedo», explica José.

En la sentencia, dictada en el año 2008, se prohibía de manera expresa el acercamiento a la madre, hermanos y hermanas e hijos de la víctima a una distancia de 300 metros. Asimismo se le prohibía también acercarse a la casa y a su lugar de trabajo, y a comunicarse con ellos por cualquier medio durante el período de tres años, tiempo por el que también se le retiraba la patria potestad de los niños.

Fuentes judiciales consultadas por este medio aseguran que esa prohibición al preso, que ya se encuentra en segundo grado, por lo que disfrutará en lo sucesivo de diferentes permisos, se debería de aplicar también en los propios permisos advirtiéndole desde prisión o desde el juzgado de vigilancia que no debe acercarse al domicilio familiar de la víctima.

El hermano de la fallecida, desesperado y desesperanzado, ha denunciado toda esta situación a través de las redes sociales, provocando de manera instantánea el apoyo de cientos de utreranos que no entienden cómo esta persona ha podido contar con este tipo de permisos, cuando apenas ha cumplido la mitad de su pena, ya que fue condenado a 24 años de prisión. También el micrófono de COPE Utrera ha salido a la calle para conocer la opinión de los ciudadanos, como hace habitualmente. En este sentido, una utrerana comentaba que «en España no está valorada la vida de las personas. Ese hombre debe cumplir cadena perpetua». Otra vecina de la localidad opinaba que «es injusto que asesinen a una persona de esa manera y a los años esté en la calle»; mientras otra persona decía que «es injusto, deberían cambiar las leyes». Otro ciudadano estimaba que «se está dando muy mal ejemplo, quitar una vida humana cuesta muy poco».

El 28 de noviembre de 2004, Andrés Reyes asesinaba a su pareja, de solo 18 años, asestándole 21 puñaladas. Fue un crimen de violencia de género que conmocionó a toda la ciudad, celebrándose en Utrera una de las manifestaciones de repulsa más masivas que se recuerdan, en la que los ciudadanos recorrieron las calles clamando contra esta lacra que todavía hoy persiste en la sociedad. Cuando no han pasado todavía 12 años desde este asesinato, la familia de la víctima ha revivido la pesadilla con toda su crudeza, al haber comprobado cómo el asesino ha contado con un permiso de tres días, que le ha servido incluso para volver a Utrera y pasear tranquilamente por las calles de la localidad.

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