El utrerano Juan Romera, uno de los principales vestidores de imágenes de la ciudad

El utrerano Juan Romera, uno de los principales vestidores de imágenes de la ciudad

Dicen que es un hombre de carácter fuerte y que se vuelca en ayudar a quien lo necesita. Él mismo reconoce lo perfeccionista que es cuando se pone frente a cualquier proyecto, algo que quizás le ha servido para estar considerado uno de los grandes vestidores de imágenes en Utrera. Pero a Juan Romera no sólo lo conocen en el ámbito cofrade, sino que también son destacadas facetas suyas vinculadas a la decoración y a la confección.

Uno de los grandes pilares de este utrerano está ocupado por la Virgen de Consolación. No en vano lleva junto a Ella desde los comienzos de su vida. Asegura que sus inicios «están con la Virgen», a cuyo templo acudía a menudo desde los siete años. Junto a su casa vivía Fermín, quien por entonces era el santero de Consolación. A él lo acompañaba y lo ayudaba en aquella época, de la que aún recuerda hasta la antigua llave que abría la puerta de la iglesia. Su historia cofrade, por tanto, arranca junto a las hermandades de la Virgen de Consolación y de los Muchachos de Consolación, cuyo primer paso ayudó incluso a exornar con claveles de plástico.

Su presencia ha llegado a ser tan influyente en Consolación que, junto a Francis Peña, logró paralizar un atentado patrimonial que intentó llevarse a cabo en el santuario. Ambos tuvieron conocimiento de que estaban desmontándose los importantes escalones de mármol negro que existen en el presbiterio, para sustituirlos por otras piezas modernas. Al enterarse, hablaron con el Ayuntamiento, el Arzobispado y otras personalidades hasta que consiguieron que se dejara todo como estaba.

Un momento importante llegaría gracias a Mercedes Caro, una antigua compañera suya de trabajo que formaba parte de la junta de gobierno de la hermandad de los Aceituneros. Ella le propuso ser el vestidor de la Virgen de la Paz, en los años 80, siendo la primera imagen de la que se hizo cargo, en un puesto que aún ocupa.

Desde entonces, Romera ha vestido a la Virgen de los Desamparados, a la Divina Pastora, a la Virgen de Concepción, y a la Virgen de la Soledad de Ayamonte –junto al también vestidor Francis Peña-. Precisamente en esa localidad onubense es vestidor actualmente de la Virgen de la Paz, un trabajo al que se une el que realiza con la Virgen de la Mesa, la Virgen de las Veredas –antigua patrona de Utrera-, la Virgen del Carmen de las Madres Carmelitas, las imágenes de la hermandad sacramental de Santa María –la Virgen del Dulce Nombre, el Niño Jesús y la Virgen de los Dolores-, y también ayuda a vestir a la Virgen del Carmen de los Salesianos.

Mención aparte merece la Virgen de Consolación, de la que es vestidor junto a Carlos Fernández Mena desde el 30 de abril de 2014. Aunque él ya había estado cerca de la patrona con anterioridad, aquel día fue la primera vez en la que vistió completamente a «la del barquito en la mano», de cara al cincuentenario de su coronación canónica. Juan Romera confiesa emocionarse cuando está frente a la Virgen en los cambios de indumentaria: «junto a las Hermanas de la Cruz, le pedimos, le rezamos, lloramos y temblamos de lo especial que es, tratándola con el mimo y el cariño que Ella se merece».

A lo largo de su trayectoria, han sido muchas las personas que se han iniciado como vestidor gracias a él. De hecho, comenta que todos los que existen actualmente en Utrera comenzaron junto a él, en el seno de la hermandad de los Aceituneros. Así, pueden considerarse discípulos suyos a Manolo Matos, Francis Peña, Jesús Migueles, Sebastián Martínez Zaya, Luciano Galán, Francisco José García Marrufo y Carlos Fernández Mena.

Además de esta vertiente, la vida de Juan Romera está marcada por algunos trabajos importantes para él. Quizás el más conocido es el que centró sus esfuerzos en la tienda Pinturas Utrera, donde se dedicó a cuestiones de decoración. Después llegarían otros años en Los Palacios y Villafranca, también sobre en este ámbito, hasta que la crisis terminó dejándolo en paro.

Antes de su situación laboral actual, Romera estuvo en los años 80 en un importante supermercado que existió en la calle Molares. Cerca de allí estuvo una popular fábrica de punto de la que también formó parte. Hasta en Benidorm estuvo trabajando, junto a su hermano, hasta que el fallecimiento de su madre y de su hermana hizo que se quedara en Utrera al cuidado de su sobrina y de la casa. También ha ejercicio en el Ayuntamiento, como notificador, en la centralita,…; e incluso en Lebrija, donde se situó la sede del Huesna en los inicios de este proyecto.

El mundo de la confección y de las antigüedades son dos aspectos en los que sabe moverse Romera. Con el diseñador Manolo Obando trabajó en Sevilla, ayudándolo en el taller de este utrerano cuyos comienzos compartió con él. Además, dedicó parte de su vida a trabajar junto al que fue presidente de la asociación de anticuarios de Andalucía, lo que le confirió un gran conocimiento sobre tejidos y encajes antiguos, que le han llevado a restaurar incluso algunas piezas.

Pero la vida de Juan Romera tiene otros aspectos poco conocidos. Gracias a su vinculación con el artista utrerano Fernando «La Estrella», en su casa han llegado a estar incluso los miembros del desaparecido grupo «Peor Impossible», entre ellos la propia Rossy de Palma.

Una polifacética trayectoria vital la de Juan Romera, repleta de contenidos y plagada de tantas anécdotas que daría para escribir un anexo paralelo a su vida.

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