Mi padre murió por culpa de la Ley de Violencia de Género y un procedimiento judicial ineficaz

Les quiero contar la historia de mi padre y la nuestra propia, la de mi hermano y mía. Mi padre se suicidó el 20 de diciembre de 2014 porque no pudo soportar más la presión a la que estaba sometido desde hacía casi un año. Su mujer, mi madre, le puso una denuncia falsa por malos tratos, y sé que era falsa porque yo fui la única testigo de aquel día que recuerdo con tanto dolor, aquel día en que el odio invadió a mi madre que no supo encajar que un par de meses antes mi padre le dijera «ya está bien, ¡basta! Quiero divorciarme de ti», a pesar de seguir queriéndola. Mi padre pasó un día y una noche en un calabozo como un criminal, como él decía, y mi madre… mi madre tenía en su cabeza el único objetivo de hundir como fuera a mi padre.

Desde aquel día de encierro, a pesar de que sus dos únicos hijos, nietos y toda su familia lo apoyaban y estábamos con él, no pudo recuperar la sonrisa sincera nunca más. Le daba pánico encontrársela, no salía ni hacía lo que para él era rutinario, por vergüenza, y sí, así se sentía, avergonzado y aterrorizado porque ella impunemente había dicho que «no pararía hasta meterlo en la cárcel y dejarlo en calzoncillos».

¡Cuántas veces fue al cuartel de la Guardia Civil a consultar qué podía hacer ante tanta injusticia! Y la única respuesta que recibía por todos lados era… paciencia, paciencia, paciencia… pero el 20 de diciembre de 2014 se le agotó la paciencia y por no hacer la locura de tomarse la justicia por su mano, se ahorcó y después se quemó para que nosotros no pudiésemos ver tal macabra imagen de nuestro padre. Hasta el final fue una persona que medía el detalle.

Y mientras mi madre con el estigma, pobre de ella, de ser una víctima de violencia de género. Pero en esta historia, el que murió por el acoso y vejaciones de todo tipo fue mi padre, la verdadera víctima de violencia de género. No hubo ningún mecanismo que lo protegiera de las malas intenciones con la que mi progenitora estaba actuando. Él solo pedía que lo dejara tranquilo, que cada uno tomara un camino diferente y que lo poseído durante su matrimonio de casi 40 años se dividiera a la mitad, pero mi madre lo quería absolutamente todo, y con todo continúa.

Cuando se quitó la vida aún no se había resuelto el divorcio, por lo que hoy cobra su viuda la correspondiente pensión. La inconclusa demanda por liquidación de bienes gananciales interpuesta antes su muerte sigue siendo otro agravio a la memoria de mi padre. Tras varios escritos al Juzgado número 3 de Utrera pidiendo el impulso procesal y consultas para saber si sus hijos nos podíamos subrogar como únicos herederos en la demanda de liquidación, hoy el procedimiento judicial ha vuelto a herir a la víctima, y a nosotros. Mi padre dejó por escrito su voluntad que ella no disfrutara de su parte, y nos pidió en sus últimas palabras temblorosas por la presión que debía sentir en ese momento antes de hacer algo tan horrible… «Pedid lo vuestro, pedid lo vuestro…». Hoy, 8 de junio de 2016, el secretario del dicho juzgado ha resuelto la improcedencia del asunto y su archivo, y nos obliga a iniciar un proceso desde cero, ¿cuánto tiempo más tenemos que esperar para que se haga justicia a su memoria, a su voluntad? ¿Aparece el nombre de mi padre en alguna estadística por ser víctima de violencia de género? De él no se habló ni en la televisión ni en ningún periódico, como tampoco se habla del daño irreparable que causa la excesiva lentitud de algunos juzgados con su mala gestión. No te olvidamos papá.

Yolanda. Los Palacios y Villafranca

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Redacción de Utreradigital.com

Un comentario en “Mi padre murió por culpa de la Ley de Violencia de Género y un procedimiento judicial ineficaz

  1. jose mauel borruecos arriola dice:

    Ruego a esta familia que denuncia al Tribunal De La Haya. Que denuncie a la policía judicial de Utrera y policía local. Estos dos bando utilizaron esta ley con fines lucrativos; a través de consistorios y financieras.

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