Un trigésimo aniversario rociero bajo la lluvia (GALERÍA)

Un trigésimo aniversario rociero bajo la lluvia (GALERÍA)

Como viene haciendo desde hace unos días, la lluvia también se ha convertido en protagonista este martes durante la salida de la hermandad del Rocío de Utrera. Nada más iniciarse el camino por las calles de la ciudad, los romeros tuvieron que afanarse en cubrir con plásticos parte de la carreta que porta el simpecado, ante las precipitaciones que estaban registrándose. Salvo el tramo en que discurrió por el ayuntamiento, el resto del tiempo los paraguas marcaron el paisaje de la peregrinación.

El de este año es un camino especial para los utreranos, ya que la corporación está conmemorando su trigésimo aniversario como hermandad filial. Y, por ahora, se encuentra pasado por agua. De hecho, las condiciones en las que se encuentran algunos caminos después de tantos días de precipitaciones están provocando cambios en los itinerarios programados, obligando a entrelazar trayectos por arena y otros sobre asfalto.

La jornada de este martes comenzaba con la misa de romeros en la parroquia de San José, a cuyo término el simpecado era entronizado en la carreta. El sonido de la flauta y el tamboril, junto con las sevillanas, marcaron el comienzo del camino para los utreranos, que hicieron su primera parada ante el ayuntamiento. Allí recibieron el saludo de la corporación municipal, mientras desde el balcón central del edificio cayeron pétalos de flores sobre la carreta. También la hermandad de Fátima de Los Molares dedicó una sevillana a la Virgen del Rocío, junto a los pétalos de su romería suspendida el pasado el domingo por la lluvia.

Otra de las paradas llegaba ante la iglesia de San Francisco, donde aguardaba la hermandad de la Vera-Cruz. Allí hubo tiempo para cantar la salve ante la Virgen de los Dolores, antes de adentrarse por la plaza del Altozano para caminar hacia La Corredera. En este punto, debido a las obras de reurbanización que están ejecutándose, el cortejo caminó por un recorrido inédito formado por calles como Maestro Bernabé García, General Prim y la plazuela Félix de Utrera. Bajo la lluvia continuó la comitiva andando hasta que, en la plaza de la Trianilla, hubo una última parada en la capilla de Fátima, donde el rezo de la salve marcó la despedida de los utreranos antes de emprender su camino definitivo hacia la aldea almonteña.

Por delante varios días de peregrinación, con vivencias especiales a a lo largo de un camino con variaciones en su recorrido hasta que el viernes alcancen la aldea. Ya en la marisma, la corporación utrerana realizará la presentación ante la hermandad matriz, participará en la misa pontifical y en el rosario de las hermandades, y saludará a la Blanca Paloma en la mañana del lunes de Pentecostés. El regreso a Utrera está planteado en la tarde del jueves 19, al atardecer.

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