El cuarenta y las cuarenta

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Casi todo el mundo cree que el número con los peores augurios es el 13 pero no es verdad, maldito es el cuarenta y sus cuarentenas. Cuarenta años vagó en el desierto el pueblo de Israel buscando la tierra prometida, cuarenta días con sus cuarenta noches duró el diluvio universal y el gigante Goliat aterrorizó a los israelitas durante 40 años, como también fueron 40 días los que ayunó Jesús preparándose para la crucifixión final… No hay castigo bíblico que no haya durado cuarenta días o cuarenta años. Hasta la dictadura franquista duró otros cuarenta años. El mal fario de este número se acrecienta con la “cuarentena”, ese período de tiempo en el que se mantienen aislados a los enfermos contagiosos, término que empezó a usarse en la Europa medieval con las epidemias de la peste negra y que ha llegado hasta nuestros días con psicosis tan recientes como la creada por el Ébola. El cuarenta está en las dudas y en las incertidumbres de modo que “ponemos en cuarentena” toda aquella información de dudosa fiabilidad. Como por ejemplo el tan cacareado primer plan de empleo municipal puesto en marcha por el gobierno del PSOE-IU y que durante 3 meses permitirá la contratación de algo más de cuarenta parados. El autobombo que desde el ayuntamiento se le está dando a tan exigua medida contrasta con la enorme cifra de desempleados de nuestra ciudad ya que harían falta unos 170 planes de este tipo para finalizar con los 8400 parados de Utrera. Paro que se borraría de un plumazo con J.M Villalobos(PSOE) sentado en el nuevo sillón de la alcaldía y Carlos Guirao(IU) sosteniéndole el bastón de mando. O eso al menos prometían desde la oposición. Sospechoso es también el énfasis con decir que es el “primer plan”, obviando por completo el realizado en el anterior mandato (PA-PP) con el que 60 jóvenes tuvieron su primera experiencia laboral en empresas de la localidad. Algo de lo que no quieren oír ni hablar ya que en su día sólo recibió críticas tanto de Villalobos como de Carlos Guirao quién incluso se negó a aprobarlo. Pero lo más decepcionante es comparar esos 280.000 euros destinados para el plan con los 240.000 euros que pretenden gastarse en un juego infantil y en la adquisición de varias esculturas para un futuro museo al aire libre. Vamos como para “cantarle las cuarenta” al gobierno local.

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