El colegio La Fontanilla asegura que «no existen focos de pulgas en el centro»

El colegio La Fontanilla asegura que «no existen focos de pulgas en el centro»

El colegio La Fontanilla ha querido tranquilizar a toda su comunidad educativa tras la queja de una madre en relación a la presencia de pulgas en dicho recinto. De hecho, la dirección de este centro educativo ha afirmado que, «una vez realizada la evaluación de la zona pertinente, el técnico de control de plagas ha certificado que, a día de hoy, no existen focos de pulgas en el centro, por lo que consideramos que la sanidad en el colegio es la adecuada».

Así se lo han hecho saber a los familiares de los alumnos a través de una circular en la que se explican las actuaciones llevadas a cabo y las medidas que, de manera inmediata, se van a acometer. Así, pese a que no existe presencia de este insecto, «para tranquilidad de las familias», han anunciado el cambio de ubicación del patio de Educación Infantil, la fumigación y limpieza de las zonas afectadas, la petición al Ayuntamiento para que solicite la limpieza inmediata del solar anexo al centro, y la creación de un nuevo patio de Infantil una vez aprobados los presupuestos municipales.

En esta semana, han sido varias las reuniones que se han desarrollado en el colegio, para poder abordar el nerviosismo creado en los padres de los alumnos. Se ha producido después de que una de las madres, Sandra Saavedra, afirmara que su hijo «está infectado de picaduras de pulgas», mostrando fotografías del cuerpo del niño repleto de ronchas.

El problema se origina en una antigua fábrica contigua al colegio

El problema se origina en una antigua fábrica contigua al colegio

En este sentido, una jornada el equipo directivo se ha reunido con representantes de la asociación de madres y padres de alumnos (ampa) y con los concejales de Sanidad, Obras y Educación, al tiempo que se ha producido la visita al centro de técnicos en control de plagas. Horas más tarde se ha celebrado otra reunión del equipo directivo, con las delegadas de clase de todo el centro, representantes del ampa y la madre del alumno afectado, para explicar las actuaciones que se van a llevar a cabo, así como otra visita de los técnicos sanitarios, de control de plagas y de obras para el inicio de dichas actuaciones.

También el Ayuntamiento de Utrera ha explicado cuáles han sido los trabajos que se han desarrollado en el colegio La Fontanilla, a través de un equipo integrado por las concejalías de Sanidad, Educación, Urbanismo y Obras, para lograr «la eliminación de este complejo problema».

En cuanto a los tratamientos, se han realizado operaciones de choque contra las pulgas de manera habitual, todos los viernes de septiembre, octubre y mediados de noviembre. A partir de la segunda quincena de noviembre las fumigaciones empezaron a realizarse con carácter quincenal, mientras que ahora, con la subida de las temperaturas, han comenzado a realizarse de forma semanal.

En los últimos seis meses, se han celebrado diversas reuniones con el ampa, el equipo directivo, los padres de los alumnos y los propietarios de la fábrica abandonada, que se encuentra junto al recinto, y que es el origen de los problemas. Y es que en dicho espacio existe una importante colonia de gatos que saltan al arenero de Educación Infantil del colegio, dejando allí las pulgas.

Por otro lado, el pasado 17 de septiembre se firmó un convenio de colaboración entre el Ayuntamiento y la asociación en defensa de los derechos de la vida animal (Ddevida), para desarrollar un protocolo de captura, esterilización y suelta de los felinos de Utrera, al ser estos los principales portadores de ese insecto.

También se contempla una partida que debe incluirse en el presupuesto municipal, una vez que se apruebe, para eliminar el arenero y pavimentar toda esa zona. De esta forma, se acabaría con el lugar donde las pulgas se asientan.

El alcalde, José María Villalobos (PSOE), ha calificado esta situación como un «problema histórico» que «por primera vez el Ayuntamiento de Utrera va hacer frente y vamos a luchar como nunca antes se había planteado desde la administración local». Sin embargo, ha reconocido que es un problema muy «complejo y difícil de solucionar por completo, por lo que pido paciencia aunque sé que la salud de los niños no entiende de paciencia». Por último ha querido agradecer «la colaboración en todo momento del equipo directivo con los concejales implicados en el tema y con los técnicos del Ayuntamiento».

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