El Trono

Cuando las hojas del calendario aceleran su marcha hacia la Semana Santa, es llamativo que el equipo de gobierno local PSOE-IU con sus 13 magníficos concejales en palabras del Sr. Alcalde no sean capaces de presentar el presupuesto 2016 para la ciudad de Utrera. Cuando por ejemplo ciudades como Dos Hermanas lo hicieron ya antes de finalizar el año. En este asunto el silencio y la parálisis se ha instalado en la concejala de Hacienda –Ana Cerrillo(PSOE)– señalada estos días por contratar a una empresa que a su vez ha tenido la habilidad de fichar a su propio marido. Quizás por eso no ha tenido tiempo de cuadrar todos los céntimos o de encontrar que más servicios darle a la Diputación de Sevilla para que siga exprimiendo el bolsillo de los utreranos. Como por ejemplo el cobro de las multas de la zona azul de forma fulminante y que al ser destapado por los medios de comunicación provocó una airada respuesta del primer edil acusando a tirios y troyanos, pero sin el menor atisbo de culpabilidad. No hay nada como alcanzar el poder para que a muchos políticos les dé un repentino ataque de amnesia ya sea con la zona azul o con algo tan importante como puede ser el presupuesto de la ciudad. Si el anterior presupuesto del PA-PP, en palabras del PSOE y de IU, era malo malísimo de campeonato nadie entiende que entonces lo hayan prorrogado y que sea la única tabla de salvación de la maquinaria municipal y de las obras que actualmente vemos. Del nuevo nada se sabe, ni una cifra, lo único que ha trascendido a modo de globo sonda es la intención de incluir una partida para el arreglo del camino de Consolación –con la paradoja de que ésta era una propuesta electoral del PA–. Y lo más importante es que un presupuesto no es sólo números sino la plasmación de una voluntad política, por eso es interesante comprobar lo que realmente quieren hacer con Utrera tanto José M. Villalobos (PSOE) como Carlos Guirao (IU) quién a estas alturas de la película debería estar convocando asambleas por barrios y asociaciones para hacer unos presupuestos participativos, trostkistas y revolucionarios. Con mucha más calma se lo está tomando el Sr. Alcalde quién, mientras llega y no llega el mega-hiper-chuli presupuesto, no ha tenido mejor ocurrencia que comprarse un nuevo y flamante sillón de cuero negro que por su precio más bien será un trono. Es lo que se dice esperar sentado y bien sentado.

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