El desvío del Calzas Anchas, a falta de la prueba de carga de la carretera de circunvalación

El desvío del Calzas Anchas, a falta de la prueba de carga de la carretera de circunvalación

El desvío del arroyo Calzas Anchas es, sin lugar a dudas, la obra de infraestructura más importante de la historia reciente de Utrera. Su cauce, que discurría embovedado bajo el casco histórico de la localidad, ha sido desviado para evitar los problemas de inundación que generaba en épocas de lluvias.

Debido a las dimensiones de la obra, los trabajos se han alargado varios años, contando la actuación con dos grandes fases. La primera de ellas, la más importante, finalizaba en 2011, mientras que ahora la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha anunciado que la ampliación del desvío ha entrado en su última fase, asegurando que todo estará terminado antes del segundo trimestre de 2016.

En la primera fase de obras en el desvío se actuó principalmente en una de las zonas que presentaba mayores problemas, justo en el lugar en el que el arroyo comenzaba a discurrir bajo el casco urbano de la localidad. Los trabajos que van a finalizar ahora tienen como objetivo evitar las inundaciones en otras barriadas como La Gordilla y Los Dolores, con lo cual el ciclo se completaría y el peligro de desbordamiento queda completamente desterrado.

La obra civil del nuevo canal está prácticamente terminada, a falta solo de un hito importante, como es la prueba de carga de la carretera de circunvalación A-375 ya que, tras la intervención que se ha realizado, el nuevo canal transcurre por debajo de la misma. Fuentes de Confederación han asegurado que los trabajos van «al ritmo esperado y que, mientras que la meteorología lo permita, la obra terminará en el plazo esperado».

La primera fase de desvío del arroyo Calzas Anchas contó con un presupuesto de 12 millones de euros, mientras que esta segunda fase ha costado 2,2 millones de euros, financiado en un 80% por Confederación a través de Fondos Feder y el 20% restante a cargo del Ayuntamiento de Utrera.

Se trata de una obra fundamental para la tranquilidad de los vecinos de esta ciudad, que durante muchos años han vivido pendientes del Calzas Anchas en época de lluvias. Es un arroyo que, en circunstancias normales, apenas lleva agua pero que, en caso de precipitaciones fuertes, en poco tiempo aumenta su caudal de una manera muy elevada, uniéndose a él las corrientes de muchas zonas agrícolas. La última de las grandes inundaciones tuvo lugar en el año 2007, quedando muy afectadas zonas como Coca de la Piñera, los Salesianos, Los Dolores, La Gordilla o la avenida de Los Palacios. Tras este último desbordamiento, el anterior alcalde, Francisco Jiménez (PA), inició una fuerte campaña para demandar la construcción de esta infraestructura que ahora está a punto de finalizar.

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