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La historia del vagabundo de la bicicleta

Numerosos utreranos se han mostrado conmovidos en los últimos meses ante la imagen de un vagabundo que deambula por las calles de la localidad, empujando una vieja bicicleta cargada con todo tipo de bártulos, con la cabeza agachada y la espalda prácticamente en posición horizontal. Un vagabundo que ha sido visto en sitios muy dispares, tanto en las calles de Utrera como en carreteras que unen la ciudad con municipios como Los Palacios y Villafranca, Dos Hermanas o Alcalá de Guadaíra.

Ante la penosa imagen que ofrece esta persona, muchos utreranos se han preguntado por la historia de este hombre, por las razones que le han llevado a estar en estas condiciones, y acerca de si instituciones y organismos solidarios de la localidad han tratado de ayudarle. Utrera Digital ha podido saber que la concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento se ha interesado hasta en dos ocasiones por el estado de este vagabundo, tratando de ayudarlo. Esta persona ha rechazado la ayuda ambas veces, asegurando que «esa es la vida que él ha decidido llevar». En este tipo de circunstancias, al no ser una persona incapacitada legalmente y que incluso recibe mensualmente una pensión, las instituciones no pueden actuar de oficio en contra de su voluntad para tratar de ayudarlo, como ocurre en este caso en concreto.

El comedor social de Utrera, pendiente siempre de las personas necesitadas de la localidad, también se ha interesado por el estado de este vagabundo, obteniendo idéntico resultado que los trabajadores sociales del Ayuntamiento. «En alguna ocasión ha ido al comedor, pero ni siquiera ha llegado a entrar a comer, le hemos ofrecido alimentos y algunas veces los toma y otras veces los deja. Él no quiere que se le ayude», explica José Antonio López, director del comedor Social de Utrera.

Esta persona está censada en Dos Hermanas, desplazándose por las carreteras de todo el entorno, suponiendo un caso que ha llegado al corazón de muchos utreranos, pero todos los datos recabados indican que él mismo ha sido el que ha elegido este modo de vida, ante lo cual poco se puede hacer para ayudarlo.