¡Al agua, patos!

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George Bush (padre) se hizo famoso entre otros asuntos por su frase de campaña «Leed mis labios, no más impuestos» para a renglón seguido subirlos nada más llegar a la Casa Blanca. Algo similar al «Otan de entrada No» de un aspirante Felipe González que transformó hábilmente en que de salida tampoco. Y es que la coherencia es una virtud tan escasa entre los dirigentes políticos que hasta el propio Platón ya aconsejaba que se dedicaran a la política aquellos que no estuvieran interesados en la búsqueda de la verdad.

La habilidad de mentir en público no tiene porqué ser innata, se puede adquirir con la experiencia y con lecturas como el famoso «El Príncipe» de Maquiavelo o «El arte de la mentira política» un librito que escribió hace algo más de 300 años un tal John Arbuthnot y que relata pormenorizadamente las diversas modalidades de mentiras políticas hasta el extremo de justificar las bondades de engañar al pueblo en aras del bien común. Afortunadamente para el mentiroso siempre hay gente dispuesta a creerse cualquier cosa como a darse un remojón al grito de ¡al agua, patos! sobre todo si el que lo dice ostenta el poder político.

Bajando hasta nuestra Utrera del alma resulta sorprendente la maestría que está demostrando el gobierno local PSOE-IU en decir una cosa y en hacer exactamente lo contrario: lo hicieron con las ordenanzas fiscales, con los cursos de la Casa de la Cultura y sobre todo con la Piscina cubierta. Cómo será el asunto que hasta el «sindicato amigo» -la UGT- ha puesto el grito en el cielo. Y es que después varios años escuchando tanto al sr. alcalde J.M. Villalobos (PSOE) como al primer teniente de alcalde Carlos Guirao (IU) que iban a rescatar de manos privadas el funcionamiento de la piscina pública de Vistalegre, llegada la hora hacen lo mismo que el gobierno anterior del PA-PP: o sea convocar un concurso para que una empresa privada se encargue de llevar la gestión con el agravante para el ayuntamiento de que ahora aumenta el coste por encima de los 400.000 euros anuales. La rabia contenida de la UGT es que se siente timada al ver cómo se esfuma la promesa de pasar el personal de la piscina al ayuntamiento.

Qué lejos y extraño queda ahora el discurso marxista-leninista-trotskista de Carlos Guirao (IU) a favor de lo público y en contra de las «empresas amigas», igual es que no son la misma persona. Aunque en este asunto quien verdaderamente ha sembrado serias dudas sobre su capacidad de raciocinio ha sido el concejal de deportes, A. Villalba (PSOE), al afirmar sin ningún tipo de rubor que en efecto han municipalizado el servicio de la piscina. Exactamente lo contrario de lo que han hecho. Y es que como decía John Arbuthnot, no hay nadie que difunda mejor una mentira como el que se la cree.

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