Consolación de Utrera, el segundo mayor retablo que restaurará el IAPH

Consolación de Utrera, el segundo mayor retablo que restaurará el IAPH

Con 15,5 metros de altura y 12 metros de anchura, el retablo del santuario de Consolación se convertirá en el segundo de mayores dimensiones que haya restaurado en su historia el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Así se conoció este jueves durante la convocatoria de prensa en la que se dieron a conocer los resultados del análisis elaborado sobre esta pieza, que ha dejado al descubierto las deficiencias que presenta.

El jefe del centro de intervención del IAPH, Lorenzo Pérez del Campo, fue el encargado de explicar los trabajos que se han realizado sobre el retablo mayor del templo, y de avanzar cuáles serán los próximos pasos a seguir. Además, también dio a conocer que, aunque inicialmente no estaba previsto, se está estudiando incluir el artesonado del presbiterio en el propio proyecto de actuación «por razones de conversación y estética». Y es que, la parte superior del retablo contacta con el propio artesonado, estando incluso anclada a él, en lugar de a los muros.

En palabras del técnico, se trata de «un gran retablo, en tamaño y calidad», siendo el segundo de mayores dimensiones al que se enfrentan, tras el de la capilla real de la catedral de Granada. Está catalogado como un Bien de Interés Cultural (BIC), que es la máxima categoría que se le puede brindar a un elemento patrimonial.

En cuanto al estado actual de la pieza, aunque se ha constatado que «no es necesaria la adopción de medidas urgentes», sí precisa numerosas intervenciones que se confirmaron tras su visualización y una vez analizadas distintas muestras. Así, uno de los problemas que se observa es la caída de diversas piezas, debido a la pérdida de ensambles. También se han comprobado fisuras, mutilaciones y pérdidas de soporte en la estructura visible del retablo.

Pérez del Campo destacó el «amplio catálogo de problemas» que presenta, dada la «falta sistemática de conservación, que ha provocado el desplome de algunas piezas». A ello se une el polvo y la suciedad, así como reparaciones realizadas por artesanos que, «pese a su buena intención, fueron contraproducentes al haber sido realizadas con poco criterio». En concreto, se contemplan tres intervenciones a lo largo de la historia, que han provocado «tensión en la estructura original».

Otro de los problemas que presenta el retablo es el importante ataque de insectos xilófagos que ha sufrido. «Aunque ya no están activos, han producido un gran deterioro, con la pérdida de madera que, en algunos casos, es superior al 30%, lo que resulta insostenible», señaló. A todo esto se une la pérdida de dorados, estofados y policromías; la presencia de repintes, el levantamiento de capas superficiales; y las firmas de quienes han ido actuando en esta pieza, que se observan sobre algunas de sus partes.

Con este análisis sobre la mesa, ahora llega el momento de redactar el proyecto de actuación, mientras que de forma paralela se va a elaborar también un programa de comunicación y difusión, a modo de «obras abiertas», para que, cuando se ejecute la intervención, puedan realizarse visitas durante los trabajos para que la intervención sea conocida por los ciudadanos con una serie de visitas guiadas. Tras eso llegaría una fase participativa con los agentes implicados y la solicitud de las autorizaciones administrativas pertinentes. Con todo ello estaría listo el documento público para ser licitado y puesto en obra, un documento que se espera que pueda estar listo a finales de este año o comienzos de 2016. En cualquier caso, todavía quedaría pendiente su inclusión en los presupuestos de la Junta de Andalucía, por lo que la obra no tiene fecha de comienzo al no contar con financiación. Tampoco está decidido aún si el desarrollo de dichos trabajos será compatible con el culto diario, o si se hará necesario cerrar el templo durante el tiempo que duren las tareas de restauración.

Durante la convocatoria en la que se dieron a conocer los detalles del proceso, el director del IAPH, Román Fernández, puso en valor este retablo, «por su valor histórico, pero también de carácter simbólico para los utreranos». Dijo tener por delante un reto muy interesante, y destacó las visitas guiadas que se podrán ejecutar cuando se pone en marcha la obra.

Por su parte, el delegado provincial de Cultura, Manuel González (PSOE), afirmó que «hablar de patrimonio no es solamente hablar de cultura, sino también de turismo, y eso es hablar de economía y de empleo». Además, comentó que una vez elaborado el proyecto «se podrá hablar de plazos y de vías de financiación».

El nuevo rector del santuario de Consolación, Joaquín Reina, habló del santuario como «la casa de la Virgen de Consolación y la casa de muchos utreranos», y se mostró abierto a colaborar con cuantos proyectos «supongan un beneficio espiritual y patrimonial».

El acto lo cerró el alcalde, José María Villalobos (PSOE), que señaló al que fuera delegado del gobierno, el utrerano Javier Fernández, como el «impulsor de que esta actuación se lleve a cabo». Asimismo, destacó la importancia de la Virgen de Consolación, que convocó a 15.000 peregrinos el pasado 8 de septiembre, llegados de numerosas localidades.

A esta convocatoria también asistieron miembros de las dos corporaciones religiosas que tienen su sede canónica en dicho templo: la hermandad de la Virgen de Consolación y la de los Muchachos de Consolación.

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