Broche de oro a una feria tranquila y con más público que otros años

Broche de oro a una feria tranquila y con más público que otros años

Las calles del recinto ferial amanecen este miércoles tranquilas, sin el bullicio que las ha inundado durante las últimas fechas. Coincidiendo este año con el día de su patrona, Utrera ha puesto el cierre a una Feria de Consolación tranquila y con más público que en ediciones anteriores.

Ése es el balance general que se hace desde los servicios municipales de emergencia, cuyos miembros se han afanado en hacer que estas fiestas hayan desarrollado por los cauces habituales, sin registrarse incidentes que salgan fuera de lo común en este tipo de eventos. Además, según las primeras estimaciones, se habla de un mayor número de personas en esta ocasión recorriendo las calles del recinto y disfrutando de la Feria de Consolación.

En la medianoche de este martes, el cielo utrerano se iluminaba con el breve espectáculo de fuegos artificiales que, como es costumbre, servía para poner el broche de oro a unos días muy especiales. Era el cierre, además, a una jornada en la que todas las miradas se dirigen al histórico rostro de la patrona de la ciudad.

El 8 de septiembre comenzaba con el repique de campanas, el encendido de la lámpara de aceite y el canto de la salve. Ya para entonces, se contaban por miles los peregrinos llegados a las plantas de la Reina de Utrera –muchos adelantaron el horario de su llegada, al ser un día laborable-, en una estampa que se repitió durante horas. Amaneciendo, el rosario de la aurora cumplía con su cita anual, caminando desde Santa María a Consolación. Y a mediodía, una quincena de presbíteros concelebraron la principal eucaristía de la jornada, en un santuario repleto de devotos y con la presencia de las hermandades y autoridades civiles, y la participación del coro Auxilium. En el transcurso de dicha celebración religiosa, el rector del santuario, Ignacio Guillén, recibía un obsequio por parte de la hermandad de Consolación, como agradecimiento por los dos años de trabajo, antes de su despedida oficial este jueves.

Como no podía ser de otra forma la coincidir con su festividad, la protagonista de esta última jornada de feria fue la Virgen de Consolación. De forma paralela, utreranos y visitantes disfrutaron de las últimas horas de una feria en la que ha habido momentos de calor, en la que incluso la lluvia hizo el amago de aparecer, y en la que mayores y pequeños han puesto de su parte para vivir con intensidad este importante acontecimiento de Utrera.

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