Un siglo del nacimiento del cantaor Perrate de Utrera

Un siglo del nacimiento del cantaor Perrate de Utrera

El 9 de junio de 1915 nacía el cantaor utrerano José Fernández Granado, más conocido como «Perrate». Justo ahora se cumple un siglo de esta efeméride, que ha querido recordar el foro flamenco «Utrera de…». Esta plataforma cultural-flamenca se ha unido a esta conmemoración para poner en valor la figura de este destacado artista.

En el número 14 de la calle Catalina de Perea vio la luz este cantaor, en el edificio que ocupa actualmente la sede de la concejalía de Servicios Sociales. Hace pocas fechas, en el año 2012, fue recordado nuevamente en Utrera al cumplirse el vigésimo aniversario de su fallecimiento, que se produjo el 12 de octubre de 1992. Con tal motivo, se sucedieron diversos actos, entre los que estuvo la colocación de un mural cerámico precisamente en la fachada del edificio donde nació hace ahora 100 años.

A continuación reproducimos el homenaje que el foro flamenco «Utrera de…» ha querido rendir a la figura de «Perrate».

En términos flamencos, lo fetén es lo sincero, lo verdadero, lo auténtico. Y la fetén es la verdad. Y así es el cante de «Perrate». Y así fue su vida, y así fue su muerte. Porque nadie muere de verdad si su arte vive, aunque su muerte fuera para él tan eterna como verdadera. Y «Perrate» es fetén porque es evidente. Y la evidencia de su grandeza cantaora le ha valido el reconocimiento más cabal del mundo jondo, del que sale de las entrañas de esa cultura, antaño denostada de tabernas y señoritos que él vivió, y que hoy es un arte universal y patrimonio de la humanidad gracias a intérpretes tan sublimes y auténticos como él.

Tras la puerta del número 22 de la calle Teresa de Jesús, «Perrate», en la soleá de sus penas, solía decir que Dios le dio el color moreno al cante: «Yo lloro tós los días. Y canto toas las noches. Pa mí. Cuando me desvelo por las noches, canto por soleá. Y en sueños hago las siguiriyas, la soleá y las bulerías pa escuchar, que son los cantes de los gitanos». Lloraba de día y cantaba de noche (en sueños). No cabe más filosofía, más jondura y más gitanería en un pensamiento. Porque él sólo pudo clamar contra su tragedia con su cante: «Es verdad que sí la tengo / una quejita con Dios. / Esto que me esta pasando / no me lo merezco yo…».

Y como testimonio de su compromiso vital con el flamenco más auténtico, con el arte gitano-andaluz del que se consideraba heredero y transmisor, con la verdad del cante, «Perrate» se agarraba a la nostalgia afirmando que «éramos más puros porque nos dolíamos cantando. Hoy ponen la mano antes que la boca».

Dice nuestro recordado Manuel Peña Narváez que «Perrate» es «el cantaor más largo, más completo y más rico en matices de cuantos ha parido Utrera. Él, junto a Fernanda y Bernarda, constituye el trípode de sabor, de vitalidad y garantía de pureza del arte intenso, solemne y emocional que caracteriza a este pueblo». Es «un cantaor para escuchar sin técnicas de por medio, un cantaor para llorar, un cantaor para morir con su cante», según afirma Manuel Herrera. «Perrate es uno de los colosos del arte gitano, veinticuatro quilates de oro moreno, una maravilla más del mundo».

perrate«Perrate» forma parte de la «escuela natural del cante»: su padre cantaba y José mamó en el seno familiar el flamenco más rancio y ancestral. Aunque sólo fueron él y su hermana María «La Perrata» los dotados para este arte. Era el tercero de once hermanos y el nombre le viene de su abuelo, muy aficionado a los perros. El mote pasó a su padre y luego a él. Y todavía hoy lo mantiene su familia, creándose así una dinastía.

José Fernández Granado nació el 9 de junio de 1915 en el número 14 de la Plaza del Cuartel, fruto de la unión de Gaspar Fernández Jiménez y Teresa Granado Peña. Aprendió el oficio de su padre, sillero, y lo alternó con las labores agrícolas. Pero su portentosa garganta daría que hablar cuando sólo contaba ocho años en el café cantante «El Kursaal», y con once años ganó el concurso del «Circo Bolsa», cuyo primer premio en metálico ascendía a 25 pesetas. Se las pagaron en calderilla y, como era tan niño, tuvo que escoltarlo un municipal por si le robaban. Manuel Peña comenta que «en Utrera siempre cantó en juergas gitanas y en fiestas pagadas, en bares y tabernas entre falsas palmas con olor a tabaco y a vino, en madrugadas de rabia que malpagaban la valiosa fortuna de su cante». En una entrevista que le hizo Manuel Martín Martín, su biógrafo, afirma que «a mí me sacó a cantar El Feongo, que era un gitano que bailaba para rabiar. Era de Jerez, pero se crió en Utrera». Los siguientes años fueron un aprendizaje continuo de diferentes fuentes. Iniciado por su abuelo y, por su puesto, su padre Gaspar, y por José el de Aurora -padre de Fernanda y Bernarda- que le recreaba el legado de antiguos cantaores como Mercedes la Serneta o Rosario la del Colorao. Aprendió escuchando a Juaniquí de Lebrija, Joaquín el de la Paula y Juan Talega, una generación de cantaores de raíz de la que «Perrate» se convirtió en heredero, llegando a adquirir mucho conocimiento y a dominar todos los cantes, creando su propio y peculiar estilo. No obstante, José se declaraba confesamente mairenista y defensor de la personalidad y el cante del maestro Antonio Mairena, quien le profesaba mutua admiración al utrerano.

Durante su juventud vivió la guerra civil, y la dura y hambrienta postguerra. En 1939, con apenas 25 años, José contrajo matrimonio con Tomasa Soto Loreto, la hija mayor del legendario Manuel Torre, con la que tuvo ocho hijos. Hasta entrados ya los años 50, «Perrate» no cruzó la frontera del cante profesional, siendo el representante artístico Antonio Jesús Pulpón quien lo contrató por treinta duros para actuar en el célebre tablao sevillano «Cortijo El Guajiro». Compartió tablas con Chocolate, Matilde Coral, Trini España, Farruco,… Después actuó en Madrid durante dos meses en el tablao «El Duende» de Gitanillo de Triana, ganando cincuenta duros, para llegar a cobrar quinientas pesetas en «Los Califas».

Pero pronto se volvió a Utrera y vivió de las fiestas, la Feria de Sevilla, los cuartos, las ventas y las reuniones. Formó trío con Enrique Montoya y Curro de Utrera, y deleitó a su pueblo al que tanto quería: «Perrate, siempre justo, siempre humilde, siempre enamorado de su pueblo, nunca supo dejarse arrastrar por el alucinante mundo de las luces y las tramoyas y, salvo su fugaz estancia en los tablaos de Madrid -Circo Price, Los Califas, El Duende, Torres Bermejas…-, lo que le valió para que su voz quedara registrada en una escasa discografía flamenca, Utrera fue siempre escenario de sus ayes, fuente de sus quejíos y ventana al aire por donde le entraran los duendes transparentados de su cante» (Manuel Peña).

José Fernández Granado participó en los festivales flamencos de toda Andalucía, empezando por el pionero, el de su tierra natal. Formó parte de los artistas invitados en la reunión del primer Potaje y apareció en cartel en muchas de las posteriores ediciones, aunque no fue homenajeado hasta 1990, conjuntamente con su hermana María «La Perrata». Fue solicitado para cantar en la Caracolá de Lebrija y apreciado como en ningún sitio en Morón de la Frontera, a cuyo festival -El Gazpacho Andaluz- acudió en cinco ocasiones. La Cátedra de Flamencología de Jerez tuvo la deferencia de invitarlo a participar en los Festivales de España en Jerez en agosto de 1962, y dos años más tarde formó parte del cartel de artistas del II Curso Internacional de Arte Flamenco.

azulejo casa natal perrate utrera octubre 2012 - 2«Ya hemos dicho que Perrate es un cantaor completo, pero tiene una fuerza especial en la soleá, en la seguiriya y en la bulería; aquella con la dulzura de su medida, la otra con la jondura de lamento y ésta con la gracia de su compás. Tres cantes patrimonio indiscutible de los gitanos, que Perrate hace con esencia de misterios solemnes, con negrura de llanto contenido y con duendes tocados de gracia que mueven a baile y a júbilo popular de cantes que son cantos de una raza» (Manuel Peña).

En 1976, la hermandad de los Gitanos de Utrera le organizó un festival benéfico. En 1984 lo hizo la tertulia flamenca «El Pozo de las Penas» de Los Palacios. En 1989 le homenajearon la tertulia «El Gallo» de Morón de la Frontera y la peña flamenca «Curro de Utrera». En 1990 se le dedicó, junto a su hermana María «La Perrata», el Potaje Gitano de Utrera. En 1992 se le impuso la insignia de oro de la peña flamenca «Pepe Montaraz» de Lebrija y le fue concedido el Mostachón de Plata en su pueblo natal, además de la primera distinción «Arco de la Villa».

«Perrate» huyó siempre de las discográficas pero, por fortuna, han quedado para el recuerdo varias grabaciones memorables. Su voz está registrada en algunos discos: son miel pura sus intervenciones en el «Archivo del Cante Flamenco» (1968), en la «Antología de Soleares» (1973), la seguiriya que canta en el disco grabado en directo en el Potaje Gitano de 1968, el trabajo discográfico editado por el ITEAF donde comparte álbum con «La Tomasa» y «Pies Plomo», o el disco que sacó al mercado Senador en 1996. También fue magnífica la sorpresa de poder disfrutar con sus cantes gracias a la publicación, a finales de 2003, de un libro-disco editado por la Diputación de Sevilla. En total, incluyendo los registros sonoros recopilados por Steve Kahn en las fiestas de Morón y las grabaciones no profesionales de amigos y familiares, son unos 70 los registros que constituyen el tesoro jondo que «Perrate» legó a la posteridad.

Con 55 años, «Perrate» decidió someterse a una operación de médula cervical en la clínica de la Cruz Roja de Triana, pero un error médico lo postró en una silla de ruedas para el resto de su vida. 22 años estuvo sentado en su sillita. Enviudó y siguió quemando sus penas con cada cigarrillo hasta que la muerte quiso llevárselo el 12 de octubre de 1992. Durante ese tiempo, veía cómo se le acababa la vida sentado detrás de la puerta… «pero me alivio cantando por dentro y pensando que todo el mundo habla bien de mí».

Y, efectivamente, tras su desaparición, mucho ha sido lo que se ha hablado y escrito bien de «Perrate» y de su cante eterno. «Perrate de Utrera, pese a no haber llegado jamás a la celebridad de algunos de sus coetáneos, estaba desde hace muchos años entre los mejores. Decir que ha sido el más claro exponente del cante gitano-utrerano, sería quedarse corto. Lo de José Fernández Granado ha sido algo muy especial, su voz ha ido más allá de la mera interpretación flamenca. Lo de este gitano… pertenece al mundo de lo tradicional, pero también de lo fantástico, al de lo mágico» (Manuel Bohórquez).

En 2003 se publicó el libro biográfico «Perrate de Utrera: Una voz de arte, una voz de genio», obra del escritor y flamencólogo ecijano Manuel Martín Martín, que se acompañó de un CD con ocho temas, cuatro históricos extraídos de grabaciones domésticas del archivo del propio autor, y otros tantos entresacados de la valiosa discografía del personaje.

En 2012, la Tertulia de Flamenco y Temas Gitanos de Utrera conmemoró el 20º aniversario de su fallecimiento con un brillante ciclo de actos, que incluyó conferencias, tertulias, una exposición, un documental, el espectáculo flamenco titulado «Entre Perrates», que contó con la participación de sus familiares, hijos, nietos y sobrinos, que llevan en sus venas sus genes, su apodo y su legado con mucho orgullo, y el descubrimiento de un azulejo conmemorativo en la casa natal del artista. Esta loable iniciativa de una entidad privada vino a paliar y también a poner en evidencia la infame decisión de las autoridades municipales que en su día asignaron un rótulo con el nombre del artista –al igual que a Pepa de Utrera- en un callejón desierto, un pasaje a ninguna parte. ¡Qué poco conoce de «Perrate» y del flamenco de Utrera el responsable del nomenclátor municipal! ¡Qué tremendo atentado se comete contra nuestro patrimonio cultural si no se rectifica urgentemente esa inexplicable decisión del Ayuntamiento de Utrera, cuna del cante!

En 2013, la ciudad de Algeciras rindió un gran homenaje a la Casa de los Perrate, especialmente a la memoria de «Perrate» y «La Perrata», concediéndoles la XXI Palma de Plata «Ciudad de Algeciras», prestigioso galardón que impulsa la Sociedad del Cante Grande y organiza el Ayuntamiento de Algeciras. Además, la revista flamenca Al-Yazirat, publicó un número monográfico dedicado a Los Perrate.

Y finalmente, en marzo y abril de este año 2015, la Federación de Entidades Flamencas de la Provincia de Sevilla, en colaboración con la Diputación Provincial, ha dedicado su XI Circuito Flamenco «Entre Naranjos y Olivos» al genial artista utrerano con motivo del centenario de su nacimiento. En este circuito han participado 30 peñas flamencas, y en el mismo se han desarrollado conferencias y recitales en el que han actuado 15 artistas flamencos de primera línea.

«Pero sí tenemos claro que voces como la de Perrate de Utrera encerraban el secreto, su garganta se convertía en el santo grial que todo tercio de Alcalá, Utrera o Cádiz lo convertía en oro. La parte irracional de la música, la que hiere los sentidos, conformaba la gracia cantaora de un constructor de sillas de anea que soñaba con seguiriyas y con colores morenos, gitanos. Familia de la Serneta, quien le dejo en herencia el metal para la fragua de sus soleares, y que martilleaba el propio Juaniquí, con el que compartió ratos de esencia flamenca. Si supiera este gitano lo que aún provoca en las almas de los aficionados jóvenes, se sentiría orgulloso de haber conseguido estimular a base de cante moreno, con la emoción como valor musical. Eternamente agradecidos a Don José Fernández Granados, Perrate de Utrera» (Pedro Madroñal).

Y el Foro Flamenco «Utrera de…» se une hoy a la efeméride del centenario de su nacimiento porque hay pocas cosas más hermosas para un pueblo que honrar sus raíces, ser conscientes de nuestro pasado y del legado que recibimos para ponerlo en valor y que las generaciones venideras también cumplan con ese cometido, reconociendo la trayectoria de quienes, como «Perrate», han hecho eterno y universal nuestro arte. Porque no perdemos aún nuestra esperanza en que la justicia flamenca llegue a estos olvidados dioses del cante y su pureza, a los que la memoria les devolverá en voz baja lo que el flamenco en alta voz tanto les debe, porque sus voces nunca callaron del todo ni las leyes de la vida ni las inclemencias de la muerte. Gloria a «Perrate» y a su flamenco fetén por los siglos de los siglos…

Artículo basado en textos publicados en Internet, recopilados y reelaborados para Foro Flamenco «Utrera de…» por José Jiménez Loreto.

Coordinadores: José Jiménez Loreto y Joaquín Garrido

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