Una doble procesión eucarística para culminar una Semana Santa de matrícula de honor (GALERÍA)

Una doble procesión eucarística para culminar una Semana Santa de matrícula de honor (GALERÍA)

Las campanas de la torre de Santa María han anunciado un nuevo año la llegada del día más importante para los cristianos. Desde el comienzo del Domingo de Resurrección, se encargaron a recordar a los utreranos la llegada de la buena nueva, como colofón a una intensa Semana Santa, repleta de muchos instantes para el recuerdo.

Este año no han sido una sino dos las procesiones eucarísticas, con el Santísimo bajo palio, que han salido a la calle desde los dos principales templos de la ciudad. En torno a Santa María se desarrolló la más tradicional, que estuvo integrada por una representación de todas las hermandades de la ciudad, salvo la sacramental del Silencio, que quiso recuperar la que antiguamente se celebraba en Santiago, que acabó desapareciendo y que en esta ocasión ha vuelto a organizarse.

Precisamente las primeras miradas del Domingo de Resurrección se centraban en la parroquia de Santiago, donde pudo verse una breve procesión con el Santísimo, a la que el Silencio invitó a las hermandades pertenecientes a este templo, acudiendo únicamente la Trinidad –que hizo doblete, al desplazarse después también a la otra cita prevista-, mientras que los Gitanos optaron por no participar en el acto religioso programado en su parroquia y formaron parte del cortejo de Santa María.

Desde la iglesia principal de Utrera salió un desfile procesional que abrieron los niños carráncanos y que, acompañado por el volteo de las campanas, recorrió diversas calles del entorno del templo, discurriendo incluso ante el convento de las Hermanas de la Cruz. Era el broche de oro a un puñado de jornadas espléndidas, repletas de estampas cofrades con un tiempo más que agradable.

Sin lugar a dudas, el calor ha sido uno de los protagonistas de esta Semana Santa que será recordada por haber permitido que todas las hermandades hayan podido realizar su estación de penitencia. Muchos han sido los instantes que, a buen seguro, los cofrades tendrán en su memoria tras haberlos vividos durante estos siete días: desde que el pequeño nazareno Gonzalo pidió la venia en la carrera oficial en una magnífica mañana de Domingo de Ramos hasta que los sones de la marcha «Amargura» pusieron, a modo de epílogo, el cierre a esta semana.

Ahora llega el momento de hacer balance, de saborear, gracias al recuerdo, los momentos más dulces de los desfiles procesionales; y de apuntar en el debe, para intentar mejorar, aquellos aspectos que han de tenerse en cuenta para la próxima edición. Con la mirada fijada en el 20 de marzo de 2016, los cofrades ya han puesto el contador a cero y han comenzado a restar los días que faltan para que la capilla de la Trinidad vuelva a abrir sus puertas a una nueva Semana Santa.

Procesión sacramental de Santa María

Procesión sacramental de Santiago

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