Jornada de calor y emociones junto a los Muchachos de Consolación (GALERÍA)

Jornada de calor y emociones junto a los Muchachos de Consolación (GALERÍA)

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En el ritual de citas que cada Semana Santa tienen lugar, la del Lunes Santo es recibida por entusiasmo por parte de los utreranos que, como es habitual, recibieron en masa a la hermandad de los Muchachos de Consolación, que recorrieron las calles de Utrera, arropado por numeroso público.

La tarde comenzaba con el sol brillando con fuerza sobre el municipio, haciendo que el calor fuera uno de los protagonistas de la primera parte del recorrido. Tanto es así que este año estuvo dispuesto un punto de avituallamiento, al comienzo del paseo de Consolación, con botellas de agua para que los miembros del cortejo procesional pudieran refrescarse tras salir a la calle.

En el Centro de Día de Mayores –el «Hogar del Pensionista», para los utreranos- se vivía, como siempre, un bonito discurrir de la cofradía, ante las numerosas personas que se dieron cita. Hasta cuatro saetas fueron interpretadas desde el balcón de dicho edificio, donde un grupo de mujeres ataviadas con mantilla ofrecieron sendos ramos de flores a ambos pasos, tras haber acompañado a la hermandad hasta llegar a dicho lugar.

Sobre un monte de lirios morados procesionó el paso del Cristo del Perdón, mientras que el palio de la Virgen de la Amargura contó con rosas, flor de cera y fresias, todo ello de color blanco. Precisamente esta dolorosa centró muchas de las miradas que quisieron contemplar uno de los principales estrenos de la Semana Santa: una nueva saya de tisú, bordada en plata, que lució esta imagen.

La hermandad estuvo arropada por muchas personas durante todo el recorrido, que dejó estampas tan emotivas como la vivida en la calle Cristóbal Colón, ante la vivienda del Pepe Chaves, que fue durante años hermano mayor de la entidad religiosa, ostentando actualmente el título de hermano mayor honorario. Desde el balcón de su piso, junto a su familia, pudo contemplar frente a frente al Cristo del Perdón, así como a la Virgen de la Amargura.

Pero aún quedarían más momentos especiales, como el tránsito de la cofradía por el parque de Consolación, donde Rosa Marín interpretó sendas saetas a los titulares de esta hermandad, junto al monumento dedicado a los hermanos Álvarez Quintero.

Fue el penúltimo capítulo de una estación de penitencia que terminó más tarde de lo previsto. La cruz de guía llegó al santuario de Consolación con casi una hora de retraso, mientras que la recogida del paso de palio se produjo al filo de las tres y media de la madrugada.

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Redacción de Utreradigital.com

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