La amenaza de lluvia frustra la estación de penitencia de los Aceituneros y deja a Utrera sin Miércoles Santo (GALERÍA Y AUDIO)

La amenaza de lluvia frustra la estación de penitencia de los Aceituneros y deja a Utrera sin Miércoles Santo (GALERÍA Y AUDIO)

La hermandad de los Aceituneros tenía hasta tres posibles itinerarios alternativos para acortar su recorrido y poder realizar su estación de penitencia como cada Miércoles Santo. Sin embargo, la amenaza de lluvia se hizo más evidente de lo esperado, obligando a la junta de gobierno a suspender el desfile procesional.

Ocurría minutos antes de la hora fijada para la salida desde la parroquia de Santa María de la Mesa, siendo su hermano mayor el encargado de dar a conocer la triste noticia. Con la emoción en el rostro de algunos de los miembros de dicha cofradía fue recibida la decisión de la hermandad, frustrando las esperanzas de poder realizar, al menos, parte de la estación de penitencia.

Que la mayor parte del amplio cuerpo de nazarenos esté compuesto por personas muy jóvenes pesó especialmente en la decisión de la junta de gobierno, que no quiso poner en riesgo su patrimonio artístico y personal. Tras la decisión, las puertas del templo se abrieron para dar cabida a todas las personas que quisieron contemplar los dos pasos procesionales: el del Señor Atado a la Columna, exornado con orquídeas vanda, fressias, allium morados y helecho; y el de la Virgen de la Paz, con rosas vendela, rosas de pitiminí, brunias, helecho y esparraguera.

Un año más, varios cirios de ambos pasos mostraron distintos mensajes, como «Atado a la vida», dedicado a los donantes de órganos, en uno de los faroles que flanquean la imagen del Cristo maniatado; y «Por la paz en el mundo», escrito en español, latín, griego y arameo, en la parte alta de la candelería del palio. Precisamente el paso de la Virgen lució un lazo con la bandera de Francia –visible en la imagen de San Pedro que ocupa la entrecalle del citado paso- como recuerdo al incendio de la parisina catedral de Notre Dame. Y la dolorosa de la cofradía aceitunera vestía una nueva saya, bordada en plata y sedas sobre tisú de plata, y con figuras de ángeles, que se había convertido en uno de los grandes estrenos de esta Semana Santa, aunque tampoco pudo verse por las calles de la localidad.

Junto a los centenares de personas que acudieron a Santa María para rezar ante los titulares de los Aceituneros, también pudieron escucharse varias saetas, por parte de diversos miembros de la escuela que encabeza Consolación García Segovia. Al no poder interpretar esos cantes en los lugares del recorrido en los que estaban previstos, decidieron hacerlo en el interior del templo.

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