Las representaciones alegóricas, el simbolismo perdido de la Semana Santa de Utrera

Las representaciones alegóricas, el simbolismo perdido de la Semana Santa de Utrera

Hasta la década de los años 60 del siglo pasado era común la presencia en los cortejos de las hermandades utreranas de figuras alegóricas o simbólicas que, encarnadas por personas de la localidad, representaban distintos personajes bíblicos e incluso conceptos cristianos. Una tradición que hunde sus raíces en el siglo XVII, que pervivió durante mucho tiempo y que poco a poco se fue desechando en la ciudad, y que por ejemplo se articulaba a través de la representación de las Tres Marías (Magdalena, Salomé y Cleofás).

Otras de las representaciones habituales que se podía contemplar en hermandades como la de Jesús Nazareno eran las alegorías referentes a las tres virtudes teologales -Fe, Esperanza y Caridad-, que eran encarnadas por jóvenes de la localidad. En concreto existen documentos gráficos de cómo hasta los años 60 del pasado siglo XX, dicha hermandad incorporaba en su cortejo a la alegoría de la fe, que iba vestida de blanco en señal de pureza, con los ojos vendados -para señalar que la fe es ciega- y portando en sus manos una cruz y un cáliz.

«Siempre eran muchachas jóvenes de la localidad que iban acompañadas a lo largo de la estación de penitencia por un hombre de mediana edad», apunta el historiador utrerano Antonio Cabrera Rodríguez, quien también recuerda cómo La Trinidad ha sido la última de las hermandades utreranas en mantener estas alegorías con la representación de las virtudes teologales.

En Utrera ya no quedan en la actualidad vestigios de este modo de proceder, algo que sí puede contemplarse por ejemplo en la hermandad del Santo Entierro de Alcalá de Guadaíra, que incorpora en su cortejo un grupo de jóvenes muchachas que representan a personajes relacionados con la pasión de Cristo. En Sevilla capital también fueron desapareciendo de manera progresiva estas representaciones, aunque quedan casos contados como la alegoría de la Fe y la Verónica de la hermandad de Montserrat o la popular centuria romana de la hermandad de la Macarena.

En la hermandad del Santo Entierro de Sevilla procesionaron desde el siglo XVI todo tipo de personajes, entre los que se contaban incluso a los reyes David y Salomón, profetas, sibilas, coros de ángeles, los cuatro evangelistas o doctores de la Iglesia.

El objetivo de estas representaciones alegóricas no era otro que el de evangelizar a través de las procesiones de Semana Santa, divulgando así la historia tanto de personajes que aparecen en la Biblia como representando conceptos que son troncales en el cristianismo, en una época en la que analfabetismo estaba a la orden del día y no toda la población tenía un acceso sencillo a la formación. Así, una procesión se convertía en una cuidada puesta en escena, donde además del simbolismo propio de los pasos y las imágenes, estas representaciones servían para concentrar la mirada de todas las personas que poblaban las calles.

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