Un texto lírico para exaltar la Semana Santa de Utrera (IMÁGENES Y AUDIO)

Un texto lírico para exaltar la Semana Santa de Utrera (IMÁGENES Y AUDIO)

Uno de los momentos más importantes de la Cuaresma se vive cada año con el pregón anunciador de la Semana Santa. El palaciego Antonio Manuel Romero, que llegó a Utrera en 2007 para desde entonces estar especialmente vinculado a esta ciudad, ha sido el encargado de pronunciar uno de los textos más esperados por parte de los cofrades.

El suyo fue un pregón lírico, con el que exaltó cada una de las advocaciones cristíferas y marianas de la Semana Santa de Utrera. A lo largo de los casi 95 minutos que duró su intervención, y siguiendo un orden cronológico de la Pasión del Señor, el pregonero se detuvo en las imágenes titulares de cada hermandad, a las que dedicó poemas cargados de reflexiones, sentimientos y piropos. Pero especial fue el fragmento –al final de su intervención- dedicado a su querida hermandad de los Gitanos, pronunciando versos repletos de emoción a la Virgen de la Esperanza y al Cristo de la Buena Muerte.

Aunque, sin lugar a dudas, el momento de mayor carga emotiva se vivió en los compases finales de su pregón, cuando dedicó palabras de recuerdo a su suegra, Isabel Sánchez, camarera del crucificado titular de la cofradía de la Madrugá, recientemente fallecida. A modo de epílogo, Romero tuvo sentidos versos con los que recordó el carácter de esta utrerana y su amor por el Cristo de la Buena Muerte: «A ti nada te reprocho, mi Cristo de los Gitanos, porque Buena Muerte eres tú, y buena muerte le has dado; la mejor para un cristiano: subir contigo a los cielos, siempre de frente, siempre andando, sin tristezas ni un solo llanto, con la Virgen de la Esperanza te la llevaste de la mano».

Antes de todo lo narrado, el pregonero contó a los utreranos «la suerte que tienen de haber nacido en Utrera». Hizo un repaso por la historia, su gente y el patrimonio local, y confesó a la ciudad que «hoy voy a decirte lo que nunca le he dicho a nadie, que has sido siempre tú la que a mí me ha quitado el sueño, que vagando por tus esquinas se me entrecorta el aliento». Y también recordó los nombres de un nutrido grupo de personas ya desaparecidas -«a esos cofrades que fueron, que quisieron, que amaron, que lucharon tanto por esto»-, a las que dedicó su pregón.

Como preludio a la intervención de Antonio Manuel Romero, llegaba el momento en el que David Gutiérrez se encargó de presentarlo. Comenzó exaltando la cruz, como símbolo de los cristianos, para hacer un repaso por la vida del pregonero, hablando de su familia, de su vinculación al mundo de las hermandades y su currículum cofrade en Los Palacios y en Utrera. En prácticamente 15 minutos de discurso, entre algunas anécdotas y comentarios que despertaron la carcajada de los presentes, animó al pregonero a «alzar la voz y gritar sin miedo que es Dios quien sale a la calle, el hombre, la vida; y tras Él, su madre, María Santísima que, rota de Dolores, es la Esperanza que conforta, la flor escogida, a la que hoy le pido por ésta tu travesía».

Numerosas personas llenaron el patio de butacas y los palcos del teatro municipal «Enrique de la Cuadra» para participar en este acto que cada Domingo de Pasión organiza el Consejo Local de Hermandades y Cofradías. «Rocío» -elegida por el pregonero- y «Amargura» fueron las marchas que resonaron desde el foso del edificio, interpretadas por la asociación musical «Álvarez Quintero», junto a los himnos de Andalucía y España. Y, como elemento protagonista de este evento religioso, pudo verse la nueva cruz de guía de la hermandad de los Gitanos, que estuvo situada en uno de los extremos del escenario. Completando la escenografía, las tradicionales colgaduras con los escudos de España, Andalucía y Utrera, así como siete composiciones florales en tonos malvas, con rosas, astromelias y fresias, entre otras.

 

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