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Una exposición fotográfica para comparar la Semana Santa de Utrera a comienzos y a finales del siglo XX

La ciudad de Utrera, su gente y la Semana Santa han evolucionado en gran medida con el paso de los años. Ahora es posible comparar cómo era la del primer tercio del siglo XX y la de finales de esa centuria.

La Casa de la Cultura acoge estos días una exposición fotográfica con instantáneas de José María Deiró y Pepe Florido. En concreto, las imágenes del primer tercio del siglo XX recogen una Semana Santa captada por Deiró que se muestra llena de vida, personajes, cortejos, instrucciones y gentío. Como contrapunto aparecen las fotografías que recoge la cámara del utrerano Pepe Florido, todavía en activo, donde lo cotidiano, íntimo, rural y anecdótico toman protagonismo. Ambas visiones constituyen una muestra de la riqueza estética, patrimonial y cultural que atesora la Semana Santa de Utrera.

Esta exposición cuenta con 40 obras de Florido y 13 de Deiró. Se presenta bajo el título «Semana Santa: Utrera, principio y final del s. XX» y puede ser visitada hasta el 21 de abril, de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.

José María Deiró y de Vega nació en Utrera en 1870 y ejerció como secretario del juzgado municipal de Utrera y como recaudador de contribuciones de Estepa, además de continuar con los negocios ligados a la agricultura de la familia. Además, Deiró desarrolló una gran afición por la fotografía durante buena parte de su vida. Actualmente, sus descendientes conservan unos 5.000 cristales estereoscópicos en los que se pueden recorrer décadas de la historia utrerana. En lo que se refiere a la Semana Santa, suyas son posiblemente las fotografías más antiguas.

Por su parte, Pepe Florido nació en Utrera en 1960 y se aficionó a la fotografía a través de su padre. En su juventud comenzó a hacer sus primeras fotografías y a mediados de los años 80 se convirtió en profesor de los talleres de fotografía de la recién inaugurada Casa de Cultura. Durante las últimas cuatro décadas, Florido ha fotografiado buena parte de la historia social, cultural y patrimonial de la localidad, siempre poniendo el objetivo en la intimidad, la curiosidad y el detalle. Él ha afirmado que «en las 40 fotografías correspondientes a mi obra se puede comprobar el cambio de la ciudad y la sociedad utrerana en tan poco espacio de tiempo».