Marta Bosquet, sin metáforas

En la política andaluza y, por ende, en la política española ha nacido una estrella. Con un nombre hebreo bíblico y un apellido, que ya es dilecto en los fonemas de sus sílabas, Marta Bosquet, almeriense de 49 años, es la nueva presidenta del parlamento andaluz. Tiene talento y oratoria, belleza y estilo, sublimidad y excelsitud, hermosura y discurso, elegancia y agudeza. Su partido, Ciudadanos, tiene en ella una mujer carismática, que ama la política, dice lo que siente y siente lo que dice con inspiración quevediana y dialéctica ciceroniana. Aunque con mesura, serenidad y calma budista, que, por ello mismo, el naranja es el color de su grupo político. Entre el zen y la reflexión, ha dado sus primeros pasos en un cargo tan decisivo. Su figura no ha pasado desapercibida para los medios nacionales. Ha sido comparada con Inés Arrimadas, pero Marta Bosquet tiene sonrisa y mirada de ninfa mediterránea. Siendo poema jondo en las orillas de este mar legendario y lírico en el albor de la poesía y en la fotografía geométrica de la bahía con una puesta de sol entre la Isleta y San José; entre los Escullos y Mónsul.
Esta almeriense es literaria y cinematográfica, arte y sentimiento, armonía y expresividad. Entró en la política como autodidacta y ha triunfado en el ruedo sevillano llevándose las manos al corazón y aprendiendo de Baltasar Gracián que, sin discreción, no se puede andar por los senderos del poder. Licenciada en Derecho y madre de dos hijos, divorciada y enamorada de la lectura, siente pasión por Almería. El paseo marítimo es para ella es yoga y meditación en el semblante de un mar que no tiene secretos para quien lo conoce desde el primer vagido de su propia maravilla. Su perra, Zambra, es una compañera fiel en esos largos paseos, donde el horizonte se vuelve infinito como un poema de Alfonso Berlanga y otro de José Antonio Santano, en la odisea de un nuevo concepto de la escritura. Raymond Carver y James Salter, en la memoria de un verso libre, que inspira las rimas cuando Marta mira a la cámara como Vanessa Hudgens. Con los secretos mejor guardados del atardecer en el color que brilla en la intimidad metapoética de una cala solitaria. Marta Bosquet no es actriz, ni pretende serlo, mas hay mensaje en su voz y señales y gestos de Katherine Hepburn y Grace Kelly, Rita Hayworth o Ingrid Bergman. Aun cuando nadie lo reconozca y, menos aún, lo escriba o comente en el anochecer de las horas que se hacen instantes en su huella lejana.
La risueña presidenta del parlamento de Andalucía quiere llevar los diálogos de Platón al debate, puesto que piensa, desde su postura centrista y moderada, que la democracia comienza con el respeto a las ideas de los demás, aunque la distancia con estas pueda ser la misma que entre el alba y la madrugada. Por ello, tratará de convertir el antiguo hospital de las Cinco Llagas en referente de una etapa, donde todos los grupos razonen y argumenten con referencias clásicas, de modo tal que hagan un homenaje diario a la etimología de una palabra, que es esperanza desde la Grecia antigua. Esculpiendo, así, palabra a palabra y sintagma a sintagma, aquella frase de Nelson Mandela: «Ser libre no es solamente desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore la libertad de los demás». La nueva legislatura se presenta intensa y apasionante. El pacto entre PP y Ciudadanos y, a su vez, entre PP y Vox, ya ha recibido duras críticas, incluso dentro de las filas populares. Marta Bosquet buscará el consenso y el equilibrio. Lo que puede parecer una misión intricada, ella lo puede conseguir con su ecuanimidad e integridad. Una mujer almeriense ha comenzado a caligrafiar las primeras páginas de su historia política con el don de la inteligencia y el pensamiento kantiano de la razón. ¡Que la suerte la acompañe! Andalucía la saluda con versos byronianos. La fecha del 27 de diciembre de 2018, cuando fue nombrada presidenta del parlamento andaluz con los votos de PP, Ciudadanos y Vox, la recordará como ese momento en el que el destino homérico la señaló entre las elegidas, después de haber buscado las consonantes y las vocales de su nombre en las claves que el tiempo sueña en su infinitud.
Marta siempre podrá descifrar los enigmas de una novela de Roberto Bolaño. Leyendo el docto volumen de la oratoria que se articulaba en Atenas y en Roma, su sintaxis se hará cada vez más benotiana. Aunque preguntándose quién es quién entre los 109 diputados. Quién finge que la mentira es la verdad, Y quién es, sin parecerlo, Judas Iscariote. O Marco Junio Bruto Cepión. En esa ráfaga, que nunca será el último verso.
Manuel Peñalver

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *