Un impulso económico a la agricultura local al recibir Utrera 1,5 millones de metros cúbicos de agua para convertir 1.000 hectáreas de secano en regadío

Un impulso económico a la agricultura local al recibir Utrera 1,5 millones de metros cúbicos de agua para convertir 1.000 hectáreas de secano en regadío

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha otorgado a la comunidad de regantes «Cristo de Santiago» un volumen de 1,5 millones de metros cúbicos de agua para riego. Dicha comunidad se ubica en su totalidad en el término municipal utrerano, y contará con una superficie de unas 1.000 hectáreas. A ella pertenece el Ayuntamiento de Utrera, con una superficie de 26 hectáreas destinada al riego de jardines municipales.

Este nuevo aprovechamiento de las aguas residuales depuradas conlleva la transformación de las tierras de secano a regadío y la constitución de una comunidad de regantes para la futura explotación. Para este proyecto se ha contado con la empresa de ingeniería especializada en aguas Wats y el despacho de abogados Pérez Marín, que actualmente se encuentran trabajando en la actualidad en el desarrollo del proyecto constructivo para hacer realidad esta iniciativa.

Esta decisión de la CHG se dio a conocer en el informe de compatibilidad con el plan hidrológico hecho público tras estudiar cada una de las solicitudes de aprovechamiento de aguas regeneradas procedentes de estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), que se presentó a finales del año pasado.

Reunión en el Ayuntamiento con la comunidad de regantes

El alcalde, José María Villalobos (PSOE), ha afirmado que «se trata de una noticia muy importante para la agricultura utrerana, ya que esto va a permitir invertir más en el campo pero también crear más empleo». Además, ha asegurado que, «gracias a este proyecto, las tierras afectadas se van a ver revalorizadas y va a suponer un impulso a los agricultores que trabajan dichas tierras». Asimismo, no ha dejado pasar la oportunidad de «felicitar a todos los agentes que hemos participado en este proceso y valorar el esfuerzo, porque el futuro a medio y largo plazo de estas tierras se antoja mucho más fructífero».

Villalobos también ha hecho mención al «importante componente medioambiental que tiene este proyecto ya que vamos a reutilizar el agua que usamos en casa una vez que esté depurada y vamos a aliviar el uso de los acuíferos y demás reservas naturales de agua».

La mencionada transformación consistirá principalmente en el desarrollo de un proyecto de captación, mejora de calidad de las aguas tratadas por la depuradora, acumulación y distribución de las aguas regeneradas procedentes de la EDAR. Con dicha transformación se conseguirá un incremento considerable de las producciones de las cosechas de la zona, dando un fuerte impulso económico a la agricultura de la zona.

Para ello se han tomado como premisas de diseño indispensable el hecho de cumplir toda la normativa aplicable vigente, asegurando una calidad de aguas idónea tanto para el uso en la agricultura como para el riego de jardines urbanos. Por tanto, previa a la captación de aguas para el proyecto, se dotará de una línea terciaria de depuración, que mejorará la calidad de las aguas que se vierten hoy día al cauce de dominio público.

Desde el punto de captación, se impulsará el agua hasta diferentes balsas de regulación para que salgan en tuberías de abastecimiento hacia las distintas zonas de riego de la comunidad.

Se ha incluido en el proyecto la instalación sistemas de control destinados a evitar pérdidas de agua, pasivos y activos, con detección automática de pérdidas, para una mejor optimización de los recursos hídricos agrícolas. Además, el proyecto considera la posibilidad de abastecimiento energético mediante energías renovables, para un mayor compromiso con el medio.

El agua es un bien cada vez más preciado en una región como la andaluza, en proceso de desertización. El uso de una tecnología cada vez más avanzada permite depurar el agua que se usa hasta conseguir unos altos estándares de calidad, llegando casi a tener de nuevo agua potable. Por eso, es cada vez más común los proyectos en los que el agua depurada se destina a usos recreativos, municipales, industriales o agrícolas. Es precisamente en la agricultura donde estas técnicas alcanzan un alto valor ya que, de esta forma, se garantiza el uso del agua de una forma continuada.

Los cultivos andaluces se caracterizan por ser en su mayoría de secano, teniendo en cuenta que las posibilidades de regar el terreno, más allá de las precipitaciones atmosféricas, son mínimas. Según varios estudios, una hectárea de regadío genera cinco veces más puestos de trabajo que una de secano, multiplicándose la riqueza que genera el regadío. Dichos datos se desprenden de un estudio del gobierno de Aragón en el que se evalúa el impacto de la conversión de las tierras de secano en regadío. Así, las tierras de secano analizadas tenían una producción agrícola valorada en 2.550 euros anuales por hectárea, alcanzando 7.000 euros en el caso de las de regadío.

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