Un utrerano crea una original empresa en Miami para ayudar a los jóvenes que quieren estudiar en Estados Unidos

Un utrerano crea una original empresa en Miami para ayudar a los jóvenes que quieren estudiar en Estados Unidos

La crisis económica y la tremenda competitividad que tiene en la actualidad el mercado laboral han terminado provocando que muchos jóvenes hayan tenido que tomar en los últimos años la arriesgada decisión que supone cruzar el océano Atlántico, estudiar en una universidad norteamericana y hacer el más difícil todavía tratando de encontrar un puesto de trabajo en Estados Unidos. Una aventura en toda regla en la que se pueden encontrar mil y una dificultades, lo que motivó al utrerano Francisco Rodríguez a poner en marcha una empresa que pudiera asesorar a todos los que en algún momento dan ese difícil paso.

Francisco llegó a Estados Unidos en 2010, momento en el que se convirtió en una figura importante para los jóvenes que llegaban al país norteamericano para completar sus estudios y buscar nuevas posibilidades laborales. En 2012, junto con un joven alemán y otro ecuatoriano, deciden poner en marcha «Epro 360», una empresa que tiene como objetivo facilitar el aterrizaje de aquellos que llegan a Estados Unidos buscando la materialización del «sueño americano». Una iniciativa que en la actualidad cuenta con una sede en Miami, y con quince profesionales repartidos por todo el mundo, que asesoran a estudiantes con edades comprendidas entre los 16 y los 26 años.

El utrerano (a la izquierda), junto a los otros dos jóvenes con los que ha creado la empresa

Están junto a los jóvenes desde el mismo instante en el que surge la idea de afrontar la aventura americana, proporcionando todo tipo de asesoramiento e información sobre las universidades y programas de becas, así como la asistencia a la hora de elegir la mejor ciudad y el lugar para vivir. «Tanto algunos integrantes del equipo como yo pasamos la mayor parte de nuestro tiempo en Estados Unidos,  por consiguiente creamos un vínculo fuerte con la mayoría de nuestros estudiantes. Muchos de ellos se convierten en amigos y es común que escriban o llamen para preguntar dudas que surgen durante su estancia en Estados Unidos», explica.

Desde que comenzó su andadura, «Epro 360» ha ayudado ya a más de 150 estudiantes de todo el mundo, que buscaban comenzar su periplo universitario en Estados Unidos y que muchos de ellos también tenían claro que, cuando terminaran sus estudios, querían vivir y trabajar en el país norteamericano, aunque fuera de manera temporal.

Tradicionalmente, muchas familias andaluzas han desechado la posibilidad de propiciar que sus hijos den el paso de estudiar en Estados Unidos temiendo el alto coste económico, algo que el propio utrerano desmiente: «cualquier joven que estudie en una universidad privada en España o incluso en una universidad pública pero viviendo fuera de casa de sus padres puede estar pagando un importe similar o incluso superior a lo que podría pagar por una educación en Estados Unidos».

Una cultura como la andaluza, aunque conceptos de esta idiosincrasia están cambiando en nuestra sociedad a pasos agigantados, ha sido habitualmente reticente a un cambio de modo de vida tan radical como el que supone marcharse a Estados Unidos a estudiar una carrera. La escasez de puestos de trabajo para jóvenes cualificados y la extrema competencia están provocando que muchos jóvenes andaluces barajen la posibilidad de cambiar de aires, algo que Francisco tiene muy claro que va a ser fundamental en un futuro próximo: «anticipo que cursar unos estudios en el extranjero, o al menos estudiar en el extranjero, se va a convertir en algo tan necesario para poder competir en el mercado laboral actual como lo es a día de hoy realizar una carrera universitaria».

Para este intrépido utrerano, los límites para los más jóvenes solo deben estar donde ellos mismos se los sitúen, ya que ni las diferencias cotidianas ni la barrera que supone el idioma deben ser impedimentos para construir un nuevo futuro en Estados Unidos.

Francisco resume su experiencia en tierras norteamericanas, de una manera muy gráfica, para todos aquellos que se lo están pensando: «llegué a Estados Unidos hace ocho años y mi vida ha dado un cambio radical.  De disponer de un solo círculo de amigos en Sevilla a tener amigos repartidos por todo el mundo, algunos de ellos convertidos en mis socios de negocio en la actualidad. De tener miedo a hablar en público a realizar presentaciones enfrente de decenas de personas alrededor del mundo. De trabajar todo el día por un salario de mileurista a trabajar a tiempo parcial para una multinacional por un salario que difícilmente imaginaba antes de partir».

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