Los árboles-florero de Utrera

El día 11 de julio, el diario Utrera Digital publicaba la noticia de que «La plaza del Altozano de Utrera tiene prevista sacar los naranjos de los alcorques en los que se encuentran ahora y trasplantarlos a maceteros de grandes dimensiones, que quedarán situados en los mismos sitios. En palabras de [el alcalde] Villalobos, «vamos a atender las recomendaciones que nos hacen los técnicos de seguridad y Bomberos, y que nos permitirá que podamos dejar la plaza más diáfana al quitar esos macetones cuando se celebre algún evento de gran concentración de público, como la cabalgata de los Reyes Magos, la Semana Santa, los carnavales o la preferia».

Las razones esgrimidas por el Consistorio para sacar a los naranjos de sus alcorques ponen en evidencia la poca consideración de las personas responsables de esta medida hacia el hábitat urbano de la ciudad. Las ciudades, las plazas, no son escenarios para celebraciones multitudinarias de Semana Santa, pre-feria, o cabalgatas, sino espacios de convivencia y de vida, que han de cuidarse en todos sus elementos: fuentes de agua, árboles bien cuidados, bancos públicos, espacios de juego, terrazas, comercios, etc. Tendríamos que ser capaces de hacer que nuestras plazas vuelvan a ser espacios de convivencia sencilla y auténtica, donde poder sentarse en un banco público a descansar del trayecto o a disfrutar de la brisa, y poder beber un poco de agua fresca en la fuente, y saludar a un vecino bajo la sombra de un árbol.

Lejos de ser así, la plaza del Altozano está siendo amenazada en su patrimonio natural, con la extracción de sus antiguos naranjos para relegarlos a ser árboles-florero, posando en elegantes macetones, bien redondeadas sus copas, bien podadas sus ramas. El Consistorio ha decidido dejar la plaza diáfana por motivos de seguridad en tiempos de fiesta. Estas decisiones que entrañan consecuencias tan fundamentales para la vida de una ciudad deberían hacerse depender de informes técnicos y rigurosos que las avalen.

Requerimos al Ayuntamiento de Utrera que, de seguir adelante con este plan, lo haga sobre la base de informes que lo justifiquen.

Los árboles urbanos se aferran ya de por sí a una maltrecha tierra que les impide desarrollarse en libertad, encontrando todo tipo de hostilidades a su paso: pavimentos, zanjas, un subsuelo lleno de redes de suministros, etc. Por eso, los árboles urbanos merecen un especial cuidado para su conservación en buena salud. La selección de una especie adecuada, el seguimiento de su ciclo de vida, los cuidados necesarios, las buenas podas, etc. Los árboles urbanos necesitan una planificación responsable, no son objetos decorativos ni meros indicadores de ciudades verdes. Respetemos a los árboles, démosle su espacio en la ciudad, recuperemos su compañía, compartamos su sombra.

Valle Casado Maestre

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