El Cristo del Perdón, el crucificado más antiguo de la Semana Santa de Utrera

El Cristo del Perdón, el crucificado más antiguo de la Semana Santa de Utrera

En el santuario de Consolación, inevitablemente los focos y los titulares los acapara habitualmente la Virgen de Consolación, patrona de la localidad y una imagen que históricamente ha concentrado la devoción de toda la comarca. El atractivo y el poder de convocatoria de esta Virgen son indudables, pero su luz no debe eclipsar a otra de las mejores obras artísticas que existen en Utrera y que se encuentra también en este mismo templo, el Cristo del Perdón, que cada Lunes Santo abandona la magia de su santuario para recorrer las calles del corazón de Utrera.

La historia de esta imagen está envuelta en un halo de misterio, sin conocer de manera exacta el nombre del maestro que se encargó de tallarla, la fecha en la que fue creada ni tampoco desde cuándo se encuentra en el santuario.

Las crónicas antiguas hablan de un crucificado protagonista en los vía crucis y actos religiosos que históricamente los frailes mínimos realizaban en el santuario, pero no hay ningún dato que identifique al Cristo del Perdón con este crucificado.

En cualquier caso, la mayoría de los especialistas que han estudiado el caso coinciden a la hora de asegurar que el Cristo es una obra de finales del siglo XVI, lo que lo convierte en el crucificado más antiguo de la Semana Santa de Utrera y, en general, en una de las imágenes con más historia. «Se trata de un Cristo expirante muy interesante, de una calidad excepcional. En cierta manera podemos decir que sirvió como modelo para los crucificados expirantes que se tallarían en Sevilla posteriormente en el Barroco», cuenta el historiador Julio Mayo, perfecto conocedor de todo lo relacionado con el santuario de Consolación.

La imagen está realizada siguiendo los cánones marcados por el estilo manierista, mientras que en alguna ocasión la obra ha sido atribuida a Gaspar Núñez Delgado. A lo largo de su dilatada historia, ha sido objeto de varias intervenciones, una de ellas en 1957, y otra realizada por Francisco Berlanga de Ávila entre los años 2001 y 2002. En algunas ocasiones, se ha hecho referencia a posibles similitudes con el Cristo del Perdón de la Prioral de El Puerto de Santa María, precisamente procedente del convento de los Mínimos de la localidad gaditana.

La imagen representa uno de los momentos cruciales de la Pasión de Jesucristo, concretamente el momento en el que está expirando en la cruz y en sus últimos estertores de vida, extendió su perdón a todos aquellos que estuvieron implicados en el proceso clamando: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen».

El Cristo del Perdón de la hermandad de los Muchachos de Consolación manifiesta un magistral estudio anatómico y una acertada representación psicológica del momento que trata de plasmar. Tiene un cuerpo muy bien proporcionado, colocado sobre la cruz con una elegante pose manierista.

A pesar de su valía, los cofrades utreranos no pudieron disfrutar de esta importante imagen en Semana Santa hasta el Lunes Santo de 1957, una fecha marcada con letras de oro en el calendario, cuando la hermandad de los Muchachos de Consolación realizó su primera estación de penitencia, tras aprobarse sus reglas en agosto de 1956. Como dato curioso, en esta primera salida procesional, el Cristo del Perdón estuvo acompañado en su mismo paso por la Virgen de la Amargura, una imagen que se pudo rememorar en el año 2006, con motivo de las bodas de oro de la corporación utrerana.

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