La asociación de campaneros de Utrera acomete el arreglo de la campana «Santo Cristo de Santiago»

La asociación de campaneros de Utrera acomete el arreglo de la campana «Santo Cristo de Santiago»

Pesa 480 kilos, salió de los talleres de fundición de Francisco Japón en el año 1835 y ha sido conocida tradicionalmente en Utrera con el nombre de «Santo Cristo». En las últimas décadas, esta campana ha sufrido un paulatino deterioro, por lo que la asociación de campaneros de Utrera ha emprendido la titánica tarea de devolverle el esplendor perdido. Se trata de una de las campanas más conocidas que se encuentran en la torre de la parroquia de Santiago el Mayor y cuya denominación completa es «Santo Cristo de Santiago».

La campana en cuestión lleva casi dos siglos oteando el panorama aéreo de Utrera desde una posición privilegiada, pero su mal estado de conservación había provocado que su sonido no recorriera los rincones de la localidad, suponiendo incluso un peligro. «La campana lleva muchísimos años ahí arriba, la cabeza estaba completamente podrida, presentando también una inclinación hacia la calle que era un peligro. Hace unos tres años subimos para evaluar la situación, pero ha sido ahora cuando hemos decidido bajarla para abordar su restauración», explica Jesús Quesada, el presidente de la asociación de campaneros.

Por tanto, se trata de un proyecto que el colectivo local tiene en mente desde hace varios años y para el que han solicitado apoyos a la propia iglesia, hermandades, asociaciones, personas particulares e instituciones. Una de las principales dificultades que planteaba la intervención es inevitablemente el enorme peso de la campana, por lo que bajarla no ha sido una tarea fácil. «Una de las condiciones que siempre pone encima de la mesa nuestra asociación es que los bronces no salgan de la iglesia, ya que tienen un valor enorme. Por eso lo hemos hecho como se hacía antiguamente, sirviéndonos de una estructura paralela y una serie de poleas, así hemos conseguido bajarla», cuenta Quesada.

Una vez completada esta ardua tarea, los campaneros han llevado a cabo una valoración del estado de la campana y de las piezas que tienen que ser sustituidas. El objetivo de la intervención ha sido desde el principio restaurar la campana siendo lo más fieles posibles a la historia de este elemento y al diseño con el que fue concebido, tarea por la cual han contado con el trabajo de varias empresas. Según las previsiones que manejan, la campana volverá a estar colocada en su lugar habitual antes de que termine este año.

Al igual que ocurre con las restauraciones de las imágenes artísticas, donde sus creadores suelen dejar ciertas pistas en su interior para que las futuras generaciones conozcan más detalles acerca de la obra, las campanas son auténticos libros abiertos, ya que a través de inscripciones en los bronces es posible conocer gran parte de su historia. Los campaneros de Utrera han sido testigos de excepción ya que, al tener la posibilidad de ver de cerca el «Santo Cristo», han tenido acceso a secretos que no habían sido revelados hasta el momento. Así, por ejemplo, han podido certificar que la campana salió de los talleres de Francisco Japón, un conocido artesano que incluso se encargó de crear algunas de las campanas que en la actualidad todavía permanecen en la catedral de Sevilla.

La campana que está siendo en estos momentos objeto de la restauración en la propia iglesia de Santiago estaba concebida de manera especial para comunicar a la población toques de difuntos. El presidente de la asociación de campaneros ha confirmado que, una vez que la campana vuelva a su posición original, seguirá cumpliendo la misma función, ya que «estamos tratando de recuperar los toques antiguos».

Otra de las curiosidades propias del «Santo Cristo de Santiago» es que, a diferencia de muchas otras campanas que existen en Utrera, no es una campana de volteo, sino que es fija y se hace sonar a través del golpe manual con el badajo. Los principales problemas de su estado se han localizado en la conservación de la cabeza y de los herrajes, por lo que Jesús Quesada reconoce que el presupuesto inicial que manejaban se les ha desbordado un poco, aunque confían que con el apoyo de los utreranos esta aventura va a llegar a buen puerto.

Desde hace varios siglos, las calles de Utrera han servido de eco para que el sonido de las campanas se transmitiera por toda la población difundiendo noticias como un fallecimiento, un nacimiento, una invasión, una festividad religiosa o un incendio. Gracias a la implicación de los miembros de la asociación de campaneros, el sonido clásico de estas campanas no se ha perdido, como están demostrando ahora con la restauración de uno de los elementos que ha pasado a formar parte del patrimonio artístico de Utrera. «Se me ponen los vellos de punta cuando hablo de todo esto, ya que actualmente se está incorporando mucha gente a la asociación, gente de todas las edades porque aquí todo el mundo vale, cada uno puede tener su función. Podemos decir que hay cantera porque tenemos con nosotros a muchos jóvenes, pero lo que más sorprende es que también se están incorporando personas jubiladas», afirma el presidente de los campaneros.

El campanario de la parroquia de Santiago el Mayor cuenta con nueve campanas, la mayoría de ellas fundidas en el siglo XIX, aunque también se encuentran bronces del XVIII y del XVII, e incluso la campana de San Fernando fechada en 1493. Todas ellas conforman un conjunto de códigos y de sonidos que han servido a través de los siglos para mantener a la población informada y maravillada con las piruetas imposibles de estos intrépidos campaneros.

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