Ciudadanos se define

El fin de semana pasado se celebró la IV Asamblea Nacional de Ciudadanos; un partido que, dada su proyección, ha tratado de dar la definición de sí mismo, de manera que sus señas de identidad sean las que reflejen sus objetivos presentes y futuros. Alguna vez, mirando a las páginas que la historia caligrafía en la memoria del pretérito, pensé que su líder Albert Rivera se asemejaba a John F. Kennedy. Incluso, en diversos artículos, llegué a hablar de formación kennedyana, con el naranja, el color del budismo, como símbolo. Pero, bien pronto, me percaté de que tal comparación no tenía fundamentos, ni tampoco argumentos concretos. Rivera no es un líder como el presidente asesinado aquel día fatídico en Dallas; como tampoco es Adolfo Suárez o Felipe González. Para ser un buen líder no es necesario parecerse a nadie, sino a sí mismo. Hay, sin embargo, enunciados que tienen la entonación de quienes quieren grabar las palabras en los capítulos de la posteridad con la métrica de un mensaje que diga algo más de lo que dicen los demás: «Han vuelto los liberales de Cádiz para gobernar España». Si analizamos la forma y el fondo de esta unidad comunicativa, nos daremos cuenta de que tiene sabiduría y consistencia, oratoria y contenido. Rememorar Cádiz, la constitución de 1812 y aquellos hombres que convertían la palabra libertad en verso sublime constituye un acierto; el cual resuena como la esperanza infinita que se divisa desde los miradores eternos de la playa de la Caleta, a diez minutos escasos del monumento a las Cortes en la ciudad más antigua de occidente, la cual estos días huele a carnaval, a ingenio, a literatura y a odisea; allí mismo en las inmediaciones del barrio de la Viña, del teatro Falla y de la plaza de san Francisco.
Rivera ha pulsado la tecla «supr» de su portátil para borrar el significante socialdemocracia, lo que ha irritado a un buen número de militantes, y poner en cursiva los términos siguientes, como si hubieran nacido, de nuevo, en la política española de este siglo de Facebook, Twitter y las redes sociales: liberal, progresista, demócrata y constitucional. La ambición por gobernar en 2020 ya no se disimula. Mimar y acariciar el centro político es algo que busca el PP, sin conseguirlo, y también el PSOE, sin lograrlo. ¿Ayuda esta definición a que el electorado identifique a Ciudadanos con este espacio, donde tantos votos hay? Lo cierto es que el joven partido ha marcado las diferencias con el Partido Popular, por la derecha, y con el Partido Socialista, por la izquierda. Son los votantes los que en las elecciones venideras hablarán en las urnas para evaluar una gestión y una actuación en Cataluña y en el resto de España. Pero los liberales de las Cortes de Cádiz (1810-1814), de acuerdo con la frase de Albert, han vuelto. Y los nombres insignes de Agustín Argüelles, Diego Muñoz Torrero, el conde de Toreno, Gabriel Ciscar, Pedro Agar y Bustillo vuelven a ser nombrados por quienes creen en un movimiento político, que hizo de la lucha por las libertades el eje de su concepción de la política, en consonancia con el noble significado de su coruscante etimología.
La sociedad española necesita que, como en la transición, el centro tenga unas siglas que lo representen con los valores más fecundos de la democracia, como sistema político que salvaguarda el espíritu constitucional que se manifiesta de forma tan ejemplar en el texto de 1978. Es una buena noticia, que, por encima de las lógicas discrepancias, este partido, que nació como oposición al nacionalismo en Cataluña, haga suyos fines que encuentran su mejor aval en ilustres apellidos de la historia. Desde las Cortes de Cádiz a Sagasta, hasta llegar a este 2017. ¿Es el presidente de Ciudadanos un heredero de aquellos liberales y el nuevo Práxedes Mariano Mateo Sagasta? Los enunciados son suficientemente ilustrativos. Aseveraba el político y abogado francés, Camille Sée (1847-1919), que la historia se repite, mas lo cierto es que sus lecciones no se aprovechan. Quizá, convendría que los partidos políticos elevaran el nivel intelectual con el fin de mostrar las mejores lecciones de la ética y de la moral, del conocimiento y del propio arte de hablar, como defendía Eduardo Benot Rodríguez. Regeneración, democracia interna, independencia del poder judicial, igualdad de los ciudadanos ante la ley. «Aquel que no usa su moralidad, sino como si fuera su mejor ropaje, estaría mejor desnudo», dijo el ensayista, novelista y poeta libanés, Khalil Gibran. Mar adentro, la inmensa luz brilla como un nuevo poema en el mejor homenaje que se pueda hacer a las sílabas, las cuales nacen de los sentimientos que la vida esparce en las rimas que perciben todo aquello que no es.
Manuel Peñalver

 

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

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