La redacción del Washington Post

La calidad y la innovación son aspectos  que el periodismo de nuestro tiempo mima y cuida con especial dilección. Ello no supone ningún obstáculo, antes bien, al contrario, para que perdure la definición de Philip Graham, «el periodismo es el primer borrador de la historia», como un párrafo que se conjuga en un presente lleno de esperanza. Pronto surgen las preguntas como si fueran sintagmas borgeanos que leemos con la primera luz: ¿Con papel? ¿Sin papel? ¿Sigue siendo este insustituible e imprescindible? Las interrogaciones reclaman respuestas que pasen por los enunciados sintácticos y pragmático-comunicativos de la reflexión sosegada y tranquila. Uno piensa que el secreto del éxito está en la coordinación entre ambas ediciones, en los grandes reportajes, en las historias, en el trabajo en las redes sociales, en los vídeos en línea, en el acceso al sitio en milésimas de segundo, en la tecnología punta. Dando el sitio que les corresponde a los ingenieros informáticos y técnicos especializados para que todos los géneros y contenidos lleguen a los lectores en los diversos formatos: impresos, digitales y móviles de la forma más innovadora. La llegada de Jeff Bezos al Washington Post ha creado muchas expectativas, ha abierto horizontes y ha supuesto un cambio en la histórica cabecera, fundada en 1877 por Stilson Hutchins, y, que, durante generaciones, perteneció  a la familia Graham. Eugene Meyer lo adquirió en 1933.

«El periodismo hoy en día no es una empresa solitaria», señala Martin Baron, para argumentar con inteligencia proverbial: «Los periodistas y sus editores trabajan íntimamente con camarógrafos, editores de fotografía, especialistas en gráficos interactivos, diseñadores y tecnólogos». Aquella etapa  en la que los entonces jóvenes, Bob Woodward y Carl Berstein, bajo la atenta dirección de Ben Bradlee, investigaron el caso «Watergate» siempre permanecerá como un recuadro que se asocia al ADN del periódico: la investigación cabal y rigurosa de los hechos que sean seleccionados por su especial relevancia. El innovador enfoque del período que se abrió con Bezos dio ya sus resultados en octubre de 2015. El Post llegó a alcanzar la cifra de 66,9 millones de usuarios únicos en todas las plataformas y superó, por vez primera, al New York Times. Según la medición de comScore, el diario neoyorquino logró 65,8 millones de visitas, un buen resultado, pero ligeramente inferior al de su rival. Para el dueño de Amazon y para el director, Martin Baron, la palabra innovación no es una expresión metafórica o un verso suelto, que se puedan perder mar adentro en una lectura incierta, sino una realidad que hay que aplicar y conocer en todos y cada uno de sus secretos para adaptar la información a los usuarios de acuerdo con sus gustos y preferencias. «BreakFast», la herramienta que permite saber lo rápido que es cada medio en el envío de alertas, ya está ligada al Washington Post como otro recurso para lograr objetivos, conseguir metas y llegar más lejos y antes que la competencia.

Este  nuevo año, 2017, el Post lo ha comenzado, como leo en la información de Miriam Garcimartín, con otro alentador propósito: contratar a más de 60 periodistas. Mientras que otras cabeceras nacionales e internacionales reducen sus plantillas, este medio crea trabajo con sus nuevas señas de identidad como referente. El gran aumento del número de suscriptores, lo que se manifiesta en una mejora bien significativa de los ingresos, constituye un indicio claro del  significado positivo de esta apuesta. Como señala esta periodista, ingenieros, diseñadores digitales, gerentes de producto, desarrolladores móviles y productores de vídeo forman con los periodistas la gran familia del nuevo Washington Post. En consonancia con su historia, el periodismo de investigación va a desempeñar una función esencial en la nueva línea de actuación y, así, como comenta Kevi Morán y anuncia el propio medio en su web, se va a crear un equipo de respuesta rápida, que mantendrá una estrecha  colaboración con todas las secciones. Estará formado por cinco periodistas, el editor de asignaciones, un reportero de base de datos y un reportero gráfico. Martin Baron, el director, observa, analiza y mide al detalle el proceso.

Ahora, cuando el diálogo con las primeras horas de este sábado es un «flas-back», vuelve la prosa de Tom Wolfe y el gran Talese a demostrar que el periódico puede superar a la literatura. Un interesante libro: «El nuevo Nuevo Periodismo» de Robert. S. Boynton lo confirma. Oír el silencio que sigue a la palabra, después de leer las conversaciones con los mejores escritores de no ficción, es gratificante. La poesía completa de Paul Auster y una antología poética de Ismael Kadaré interpretan vivencias y realidades. El día prosigue. Sereno. Con su luz fraternal. Los murmullos del invierno agitan el recuerdo. La añoranza tiene su propio espacio. Los nativos digitales piden paso. Marc Prensky nos lo recuerda.

Manuel Peñalver

 

 

Manuel Peñalver

Sobre Manuel Peñalver

Fue catedrático de Lengua y Literatura del Instituto Ruiz Gijón (1980-1990). Autor de numerosos estudios, artículos y libros sobre la lengua española. Articulista en periódicos como Diario16, El Correo de Andalucía, La Razón, ABC, Ideal, El Mundo, Diario de Almería. Actualmente, es catedrático de Lengua Española de la Universidad de Almería.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>